Gollan, de la historia militante a la gestión de la pandemia

Gollan, de la historia militante a la gestión de la pandemia

El segundo precandidato a diputado nacional del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, el médico sanitarista Daniel Gollan, es el actual ministro de Salud bonaerense designado por el gobernador Axel Kicillof en diciembre de 2019.

En el peronismo explican que Gollan, de 66 años, fue elegido para secundar a Tolosa Paz por la gestión que llevó adelante en el marco de la pandemia, tanto en la recomposición del sistema sanitario bonaerense como en la campaña de vacunación.

Desde la cartera de Salud del distrito, con el objetivo de evitar un desborde sanitario, se adquirieron 1500 nuevas camas de terapia intensiva, 1000 de terapia intermedia, más de 1200 respiradores y elementos de protección y barbijos.

La gestión del área también incluyó 125 obras en hospitales, la incorporación de casi 7 mil nuevos trabajadores y la instalación de más de 200 centros extrahospitalarios.

En la valoración del trabajo de Gollan, desde la provincia de Buenos Aires se destaca que él y su equipo fueron los primeros en gestionar la adquisición de vacunas Sputnik V, y de organizar la logística para llevar adelante la campaña vacunatoria «más grande de la historia», en los 135 municipios.

En el Frente de Todos ponderan la celeridad con que se capacitó al personal para llevar adelante el plan de inmunización, la organización de las postas de vacunación y el acierto en el desarrollo de la aplicación Buenos Aires Vacunate, para la entrega de turnos.

En paralelo, tanto desde el Ejecutivo nacional como desde el bonaerense señalan que Gollan priorizó desde el inicio de la pandemia el mensaje permanente a la sociedad sobre la necesidad de cuidar la salud y la vida con medidas que apuntaban a reducir los contagios, a pesar de las incomodidades cotidianas y del riesgo de un potencial hartazgo que a su vez era retroalimentado por algunos medios.

Antes de ocupar el actual cargo, este médico graduado de la Universidad de Rosario, se desempeñó como ministro de Salud de la Nación durante el último año de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en 2015.

Antes había trabajado como Secretario de Salud Comunitaria del Ministerio de Salud (2014 -2015) y como director nacional de Análisis Técnico y Control del Narcotráfico-Sedronar (2013).

También fue sub-interventor de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), entre 2008 y 2010.

Además, entre 2004 y 2008, fue coordinador del Programa Especial de Salud de la Dirección Nacional de Programas y Proyectos Especiales de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SeCyT).

Como parte de su perfil de sanitarista, realizó un posgrado en Epidemiología General y un curso de capacitación en Administración del sistema de salud.

Además, integra el consejo académico de la Fundación Soberanía Sanitaria.

A lo largo de su trayectoria, Gollan puso en práctica su formación en medicina social desde una militancia orgánica dentro del peronismo: por ejemplo, llegó a trabajar con Floreal Ferrara, quien fuera ministro de Salud en la provincia de Buenos Aires durante las gobernaciones de Oscar Bidegain en 1973 y Antonio Cafiero en 1987.

A sus veinte años militaba en la Juventud Universitaria Peronista y trabajaba en barrios con curas del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM).

Tras el golpe de Estado de 1976, fue secuestrado y torturado junto a su hermano Juan José por los grupos de tareas de la dictadura.

Una gestión de su tío, el general Alcides López Aufranc, salvó a ambos de la muerte. Gollan sería oficializado como preso a disposición del Poder Ejecutivo, primero en la cárcel de Rosario, luego en la de Coronda.

Tras cuatro años preso fue liberado pero con la condición de que se fuera del país: se exilió en Alemania y allí inició sus estudios de Medicina.

A la hora de definir su propio perfil, tras asumir como ministro en 2015 llegó a decir: «Nos hemos formado bien técnicamente, pero antes que nada somos militantes, lo que significa tener un compromiso muy fuerte con la ciudadanía».

Este año, Gollan se convirtió en uno de los impulsores del debate sobre la necesidad de reformar el sistema de salud, una cuestión que adquirió visibilidad a partir de un discurso de la vicepresidenta.

«Hay que hacer un proceso virtuoso de transformación del sistema, eso es lo que proponemos», resumió hace un mes, al ser consultado sobre una reforma que profundice «la gobernanza del Estado» en la coexistencia de los subsistemas público, de las obras sociales sindicales y de la medicina prepaga.

En su descripción de la actualidad del modelo de salud, Gollan enumeró como problemas la «judicialización», los «medicamentos de alto precio», «la problemática de la formación de los Recursos Humanos» y un «modelo de atención muy desorganizado».

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