Llegó el invierno, acompañado por frío extremo: cómo cuidar a tu mascota de las bajas temperaturas 

Cuando bajan las temperaturas, no solo las personas sienten los efectos del invierno. Los animales de compañía también pueden padecer el frío extremo, especialmente aquellos que viven en exteriores o en hogares sin calefacción adecuada. Por eso, es importante prestar atención a su bienestar durante esta temporada.

Los signos de que un animal tiene frío pueden ser visibles: temblores, rigidez muscular, letargo y piel seca son algunos indicadores. En especial, los animales mayores, cachorros o con problemas de salud tienen mayor dificultad para mantener su temperatura corporal.

Por más que muchos perros y gatos se adaptan a los cambios de estación con el recambio de pelaje, algunas razas o condiciones individuales requieren cuidados adicionales. No se trata solo de abrigarlos, sino de adaptar rutinas y espacios a las necesidades de cada uno.

Cambios simples para un invierno sin sobresaltos

Tres ejes fundamentales ayudan a proteger a las mascotas del frío: ejercicio, alimentación y refugio. En cuanto a la actividad física, conviene optar por paseos cortos y frecuentes, evitando las primeras horas de la mañana o la noche, cuando el aire es más gélido.

Respecto a la alimentación, los animales también necesitan más calorías en invierno. Aumentar la ración o enriquecerla debe hacerse bajo asesoramiento veterinario, para evitar sobrepeso o desequilibrios nutricionales innecesarios.

El refugio también es clave. Si la mascota duerme afuera, debe contar con una cucha aislada del suelo, el viento y la humedad. En el caso de los gatos, que tienden a buscar escondites cálidos por sí solos, es ideal ofrecerles un espacio tipo cueva donde puedan refugiarse del clima.

Cuidar del confort térmico de los animales no solo mejora su calidad de vida, también previene enfermedades y fortalece el vínculo con quienes los protegen. Un hogar cálido para ellos también es sinónimo de bienestar y responsabilidad.

Riesgos del frío extremo para perros y gatos

El frío intenso puede tener efectos graves en la salud de las mascotas, especialmente en animales de edad avanzada, muy jóvenes o con condiciones preexistentes. La exposición prolongada a bajas temperaturas puede generar hipotermia, un descenso peligroso de la temperatura corporal que afecta el sistema nervioso y los órganos vitales.

Otro riesgo común es la aparición de problemas respiratorios. Al igual que en humanos, el aire muy frío puede irritar las vías respiratorias de perros y gatos, provocando tos, estornudos o dificultad para respirar. Además, las extremidades como orejas, patas y cola están expuestas a congelación si el animal permanece en el exterior sin resguardo.

La sequedad en la piel es también una consecuencia del frío. Las bajas temperaturas y la humedad reducida pueden causar descamación, picazón e irritación, afectando el confort del animal. Prestar atención a estos signos y ofrecer refugio, abrigo y cuidados adecuados es clave para mantener a las mascotas saludables durante el invierno.

Por: Noticias Ambientales