Un hombre se disparó en la cabeza mientras jugaba a la ruleta rusa con amigos y está en estado crítico

La Policía investiga un confuso y estremecedor episodio ocurrido en una precaria vivienda de 137 y 511, en la localidad de Hernández, donde un hombre de 33 años recibió un disparo en la cabeza mientras manipulaba un arma de fuego. La principal hipótesis apunta a un supuesto juego de “ruleta rusa”, aunque no se descartan otras líneas investigativas.

El herido, identificado como Alan Jorge Castro, fue trasladado de urgencia al Hospital San Roque de Gonnet, donde ingresó en estado desesperante con un orificio de bala en la sien. Según fuentes médicas, la bala atravesó su cráneo hasta alojarse en la base, por lo que debieron colocarle un drenaje para aliviar la presión intracraneal provocada por la hemorragia.

De acuerdo con el relato de un testigo, en el interior del lugar se encontraban al menos seis personas, entre ellas una mujer. En ese contexto, Castro habría tomado un revólver y exclamado: “vamos a jugar a la ruleta rusa”, antes de accionar el arma apuntándose a la cabeza. Tras el disparo, uno de los presentes y la joven lo cargaron en una moto y lo trasladaron al hospital, donde luego regresaron tras haberse retirado del lugar apenas lo ingresaron.

Cuando la Policía se presentó en la casilla donde sucedió el hecho, el arma no fue hallada, al igual que el resto de los participantes del encuentro. La fiscalía a cargo de la doctora Virginia Bravo avanza ahora con una causa caratulada como “averiguación de ilícito y lesiones”, y busca identificar a todos los involucrados.

Castro posee un amplio prontuario, con antecedentes por delitos vinculados a la resistencia a la autoridad, infracción a la ley de drogas, encubrimiento y tenencia ilegal de armas, entre otros. Según voceros del caso, vivía en condiciones de alta vulnerabilidad social y no contaba con empleo formal.

Las autoridades no descartan que el hecho haya estado influenciado por el consumo de alcohol o estupefacientes, aunque esa posibilidad aún no ha sido confirmada. Tampoco se descarta la existencia de una conducta autodestructiva o la intervención de terceros. Por eso, será clave el testimonio de los testigos para determinar si el disparo fue realmente accidental o si se trató de otra situación más compleja.

Mientras continúa la búsqueda del arma y se amplía la investigación, la vida de Alan Castro pende de un hilo en una sala de terapia intensiva.