
El uso de billeteras virtuales para financiar consumos cotidianos se convirtió en una de las principales fuentes de crédito en la Argentina. El fenómeno no deja de crecer y ya alcanza a millones de personas, lo que enciende alarmas por el nivel de endeudamiento de los hogares.
Más de 5 millones de usuarios
Según el Informe de Crédito Fintech de la Cámara Argentina Fintech, durante el primer trimestre de 2025 se otorgaron 5,7 millones de operaciones vigentes, con un aumento del 68 % interanual. En total, 5,2 millones de personas recurrieron a estas herramientas, lo que equivale al 27 % de los tomadores de crédito del sistema financiero.
Si se incluyen las fintech con licencia bancaria, los créditos trepan a 6,1 millones, lo que refleja la rápida expansión del sector.
Un cuarto del sistema financiero
De cada cuatro usuarios de crédito en el país, uno recurre a las fintech. Aunque el volumen de préstamos representa apenas el 2 % del total del sistema financiero, el crecimiento en cantidad de operaciones es el más alto registrado hasta ahora.
El monto promedio por crédito es de $424.090, lo que representa un 2,24 % del volumen total de crédito del sistema.
Perfil de los deudores
El informe también detalla que las mujeres concentran el 53,3 % de los créditos, mientras que los hombres representan el 46,7 %. Sin embargo, cayó en 4 puntos el porcentaje de clientes que operan únicamente con fintech, lo que muestra una mayor combinación entre servicios bancarios y digitales.
Morosidad y riesgos
El atractivo de las billeteras virtuales radica en la facilidad de acceso a préstamos rápidos. No obstante, los especialistas advierten que las altas tasas de interés y los recargos por atrasos generan un efecto “bola de nieve” que agrava la situación financiera de las familias.
A esto se suma un dato preocupante: el 91 % de los hogares en Argentina mantiene algún tipo de deuda —ya sea bancaria, fintech o con tarjetas—, mientras que la mora en créditos no bancarios trepa al 10,4 %.
Endeudamiento como forma de vida
Con salarios que no alcanzan y precios en alza, cada vez más familias utilizan estas herramientas digitales para pagar alimentos, servicios y gastos básicos. El crédito dejó de ser un recurso extraordinario y se convirtió en parte del presupuesto mensual, lo que incrementa la fragilidad social y económica de millones de personas.
