
El nivel de actividad en los locales minoristas cerró noviembre con una nueva baja y profundizó el deterioro que viene registrando el consumo. Según el Índice de Ventas Minoristas Pymes elaborado por CAME, el mes mostró una contracción interanual del 4,1%, acompañada por un marcado retroceso mensual del 9,1%, lo que reforzó el clima de cautela entre comerciantes y consumidores.
Un mes con señales de alerta
La caída se extendió en casi todos los rubros relevados: seis de siete sectores tuvieron resultados negativos respecto del año pasado. La merma volvió a sentirse con más fuerza en bienes durables y en productos cuya demanda depende directamente del poder adquisitivo.
Aunque el acumulado enero-noviembre continúa siendo positivo (+3,4%), noviembre encendió preocupaciones: el 37% de los comercios evaluó que su situación empeoró frente al mismo período de 2024, un salto respecto de octubre que frenó el leve optimismo que había surgido tras las elecciones legislativas.
Para 2026, las expectativas muestran prudencia: solo el 48,6% espera una mejora, mientras que casi la mitad cree que su situación permanecerá igual. En paralelo, el ánimo inversor sigue deprimido: seis de cada diez comercios consideran que no es un buen momento para realizar inversiones.
Cómo se comportaron los distintos rubros
Alimentos y bebidas
Las ventas retrocedieron 5,9% interanual y mostraron la misma baja en la comparación contra octubre. CAME atribuyó la caída a la pérdida de poder adquisitivo y a la persistencia de la inflación en productos de la canasta básica. El consumo se volcó a lo indispensable y a segundas marcas.
Bazar, decoración, hogar y muebles
Tuvo una baja marcada: -9,7% anual y -10% mensual. El encarecimiento del crédito y los topes en tarjetas de pago limitaron compras de mayor valor. Los comercios adelantaron promociones navideñas para intentar mover el stock.
Calzado y marroquinería
Retrocedió 1,7% interanual, pero mostró una fuerte caída mensual (-12,9%). Según los comerciantes, los consumidores estiran al máximo el recambio de productos no esenciales y dependen del financiamiento para concretar compras.
El único rubro en alza: farmacia
Farmacia fue el único sector que terminó noviembre con crecimiento interanual (1,8%). Sin embargo, las ventas bajaron 9,1% respecto de octubre. La suba se relacionó con factores estacionales que aumentaron la demanda de medicamentos, aunque se redujeron las compras de perfumería y cosmética.
Ferretería, materiales eléctricos y construcción
Mostró una baja interanual del 3,2% y una fuerte caída mensual (-13,1%). Las reparaciones y arreglos de temporada mantuvieron algo de movimiento, pero la falta de crédito siguió frenando obras de mayor tamaño.
Perfumería
Fue el rubro más afectado: -17% interanual y -14,6% mensual. El sector enfrentó incrementos de precios, menor demanda y un escenario incierto por el ingreso de productos importados sin regulaciones claras.
Indumentaria y textil
Registró una disminución del 4,3% interanual y 8,8% mensual. Si bien las nuevas colecciones atrajeron visitas, muchas compras no se concretaron por la saturación de límites en tarjetas y la competencia del comercio informal.
Un cierre de mes marcado por la prudencia
El informe de CAME señala que noviembre dejó en evidencia un consumidor cauteloso, un comercio tensionado por sus costos y un acceso al financiamiento cada vez más limitado. Aunque diciembre suele traer un repunte por las fiestas, el desempeño del consumo dependerá en gran medida de la recuperación de ingresos y de la disponibilidad de crédito en los próximos meses.
