
Desde este jueves, los teléfonos celulares que ingresen al país dejarán de pagar aranceles de importación, una medida impulsada por el Gobierno nacional con el objetivo de aumentar la competencia y reducir los precios finales para los consumidores.
La decisión completa un proceso iniciado en 2025, cuando los aranceles habían sido recortados del 16% al 8%. Con la alícuota ahora en 0%, desde el Ejecutivo aseguran que el impacto podría traducirse en rebajas de hasta un 30%, aunque aclararon que la baja no será inmediata ni automática.
Desde el Ministerio de Economía destacaron que la eliminación del impuesto apunta a facilitar el acceso a la tecnología, ampliar la oferta y generar precios más competitivos en el mercado. En esa línea, remarcaron que desde el comienzo de la reducción arancelaria ya se habían registrado descensos de entre 25% y 35% en distintos modelos de celulares.
El anuncio también fue respaldado por funcionarios del Gobierno, que celebraron la quita total del tributo como parte de una política de reducción impositiva.
Sin embargo, la medida generó rechazo en sectores industriales, especialmente en Tierra del Fuego. Desde la seccional Río Grande de la UOM advirtieron que la eliminación de aranceles afecta la producción nacional y pone en riesgo puestos de trabajo, recordando que el año pasado el gremio había llevado adelante un paro que paralizó fábricas electrónicas en la provincia.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que la apertura importadora permitirá mejorar la oferta, bajar los precios y favorecer la inclusión digital, en un mercado donde el valor de los celulares sigue siendo una de las principales preocupaciones de los consumidores.
