Subieron los combustibles por la tensión en Medio Oriente, pero YPF busca frenar una suba brusca

La guerra en Medio Oriente ya impacta en los surtidores argentinos. En los últimos días, la nafta y el gasoil aumentaron entre 6% y 7%, empujados por la fuerte suba del precio internacional del petróleo.

El barril llegó a rozar los 120 dólares, aunque después retrocedió. En ese contexto, las estaciones de servicio de la región muestran nuevos valores: la nafta súper ronda los $1747, la premium llega a $2020, mientras que el gasoil se mueve entre $1750 y $2099.

En lo que va de 2026, los combustibles acumulan una suba cercana al 9,6%, y solo en los primeros días de marzo el incremento fue de alrededor del 7%. El movimiento contrasta con lo que había ocurrido en las semanas previas al conflicto, cuando los ajustes habían sido casi imperceptibles.

Desde las refinadoras aseguran que el escenario es complicado y advierten que trabajan con precios atrasados respecto del costo real del crudo. Según explican, hoy compran el barril a valores mucho más altos de los que luego logran trasladar al surtidor, por lo que sostienen que están operando con pérdida y hablan de un atraso cercano al 25%.

Aun así, YPF intenta llevar calma. La petrolera estatal, que concentra más de la mitad del mercado, descartó por ahora una suba brusca y ratificó que seguirá aplicando una política de microajustes diarios para evitar saltos fuertes en los precios.

La estrategia de la compañía apunta a corregir los valores de manera gradual, siguiendo el comportamiento del mercado internacional pero sin provocar un impacto repentino sobre los consumidores.

El trasfondo de esta presión está en el mercado global del petróleo. La escalada bélica volvió a poner en foco al estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de crudo. Por esa vía circula cerca del 20% de la producción global, y cualquier alteración en ese corredor repercute rápidamente en el precio internacional.

En medio de este panorama, especialistas advierten que la suba de combustibles podría convertirse en un nuevo factor de presión sobre la inflación de marzo, sobre todo si el conflicto se prolonga y el petróleo se mantiene en niveles elevados.