Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar un desempeño negativo en marzo y extendieron a once meses consecutivos la racha de caídas, de acuerdo con el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El informe precisó que la retracción fue del 0,6% en comparación con el mismo mes del año pasado y del 0,4% frente a febrero.

Con estos números, el indicador cerró el primer trimestre de 2026 con una baja acumulada del 3,6%, en un escenario marcado por la debilidad del consumo, la suba de costos y una mayor prudencia de los comerciantes a la hora de invertir.
Desde la entidad señalaron que la tendencia negativa se reflejó en la mayoría de los sectores relevados. Cinco de los siete rubros analizados terminaron marzo con caídas interanuales, lo que ratificó el freno en buena parte de la actividad comercial minorista.
Entre los descensos más pronunciados apareció el de perfumería, que registró una baja del 9,8%. Según el informe, la suba de precios específica del sector impactó sobre la demanda de productos de cuidado personal y estética, mientras que los hogares priorizaron artículos básicos y relegaron compras consideradas no esenciales.
También se destacó la merma del 8,3% en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles. En ese segmento, la pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de destinar ingresos a gastos escolares y de subsistencia redujeron las ventas, en un contexto que además mostró menos circulación en los locales físicos y una fuerte competencia de canales informales.
El rubro alimentos y bebidas también presentó un resultado negativo, con una caída del 0,9%, en línea con un consumo cada vez más concentrado en productos indispensables.
En contrapartida, solo dos sectores lograron cerrar marzo en terreno positivo. Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción avanzó 2%, mientras que farmacia mostró una mejora del 1,1% interanual, apuntalada por gastos vinculados al mantenimiento del hogar y a necesidades estacionales de salud.
El relevamiento de CAME también expuso un deterioro en la percepción de los comerciantes sobre la situación de sus negocios. Un 50,8% afirmó que su realidad se mantuvo sin cambios respecto de un año atrás, mientras que el 42,2% aseguró que empeoró, reflejando un aumento en la cantidad de comercios afectados por la coyuntura económica.
A eso se suma la presión de los costos fijos. Durante marzo, los empresarios advirtieron que el incremento en servicios, combustibles y logística volvió a achicar los márgenes de rentabilidad y complicó todavía más la operatoria diaria.
Las expectativas para los próximos meses siguen siendo moderadas. Según el estudio, el 48% de los comerciantes cree que las ventas se mantendrán en niveles similares, el 39,7% espera una recuperación y el 12,4% considera que la situación puede empeorar.
En ese marco, el clima para invertir también se muestra debilitado. El 59,1% de los consultados consideró que el escenario actual no es conveniente para realizar nuevos desembolsos, mientras que apenas un 13,1% lo evaluó como una oportunidad y el 27,7% dijo no tener una posición definida.
El informe además remarcó cambios en los hábitos de consumo y en la dinámica comercial. Con menor poder de compra y costos en alza, la demanda se volvió más selectiva y el financiamiento a través de tarjetas de crédito y promociones bancarias pasó a ocupar un rol central para sostener parte de la actividad. Al mismo tiempo, la entidad comenzó a seguir con mayor atención el desempeño de los comercios que combinan venta presencial y online.
