Organizaciones sociales se suman a la marcha de la CGT y anticipan nuevas protestas en mayo

Las organizaciones sociales comenzaron a delinear un nuevo esquema de movilizaciones que se desplegará en las próximas semanas, en un contexto de creciente tensión social. El primer punto de encuentro será el 30 de abril, cuando acompañen la marcha convocada por la CGT en la antesala del Día del Trabajador.

Desde la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) confirmaron su participación en la movilización hacia Plaza de Mayo, mientras que otros espacios ya trabajan en un cronograma propio de protestas que se extenderá durante mayo.

El objetivo, según señalaron, es sostener la visibilidad de los reclamos y fortalecer la articulación con el sindicalismo y otros sectores que cuestionan el rumbo económico actual.

En ese marco, distintas organizaciones como el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa adelantaron que llevarán adelante nuevas jornadas de protesta los días 5 y 7 de mayo, con movilizaciones y actividades en distintos puntos del país.

El reclamo central gira en torno al impacto de las medidas económicas en los sectores más vulnerables, especialmente tras las modificaciones en los programas de asistencia social. Desde los movimientos territoriales advierten que estas decisiones afectan directamente los ingresos en los barrios populares y dificultan la continuidad de muchas actividades productivas.

La confluencia con la CGT busca expresar un diagnóstico compartido sobre la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones laborales, en un escenario que combina recesión económica y aumento de la conflictividad en las calles.

En ese sentido, la articulación entre organizaciones sociales y sindicales cobra mayor relevancia, en medio de recientes protestas que incluyeron cortes de accesos y rutas en distintos puntos del país.

Además de las movilizaciones, el plan de lucha contempla actividades territoriales, encuentros y espacios de debate en distintas provincias, con el objetivo de ampliar la convocatoria y sostener la presencia en los barrios.

Desde los movimientos sociales remarcan que el conflicto no responde a una situación aislada, sino a un proceso más amplio vinculado a la situación económica y social, y advierten que la falta de instancias de diálogo con el Gobierno profundiza el escenario de confrontación.