
El mercado de créditos hipotecarios mostró en abril una modificación importante luego de que varios bancos redujeran sus tasas de interés, llevando el promedio del sistema a alrededor del 9,4%, un nivel similar al que se registraba en julio de 2025. La baja aparece después de varios meses con costos superiores al 10%, un escenario que había enfriado las operaciones inmobiliarias y frenado la demanda de financiamiento.
Entre las entidades que ajustaron sus condiciones en los últimos días se encuentran Credicoop, que redujo su tasa del 12,5% al 8%; Macro, que la bajó del 15% al 8,5%; y Banco Patagonia, que pasó del 12,5% al 9,7%. Otras entidades ya venían ofreciendo líneas con tasas más competitivas, como Banco Nación, ICBC, Banco Ciudad, BBVA y Santander, aunque las condiciones cambian según el perfil del cliente, la acreditación de haberes y el nivel de ingresos.
La mejora en las tasas tiene un efecto directo sobre el mercado inmobiliario, ya que reduce el valor inicial de las cuotas y vuelve a hacer viables operaciones que habían quedado en pausa. Según el análisis difundido, durante el período de tasas más altas muchas compraventas no llegaron a concretarse y eso impactó en una baja de escrituras tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia. Con este nuevo escenario, los bancos volvieron a competir por captar clientes y se espera una mayor actividad en las operaciones apalancadas con crédito.
Sin embargo, el principal límite sigue siendo el ingreso necesario para acceder al financiamiento. Para comprar una propiedad de US$100.000, con una financiación de entre el 70% y el 80%, se requeriría un crédito de entre US$70.000 y US$80.000. Con las tasas actuales, la cuota inicial se ubicaría en un rango aproximado de entre $750.000 y $1.000.000, lo que exige ingresos mensuales de entre $3 millones y $4 millones si se toma como referencia que la cuota no debe superar el 25% del ingreso familiar.
A eso se suman otras exigencias que los bancos mantienen para aprobar los préstamos, como ingresos formales comprobables, cierta antigüedad laboral, historial crediticio favorable y niveles de scoring elevados. En algunos casos, igualmente, se permite sumar ingresos del grupo familiar para mejorar la capacidad de acceso. En esa línea, Banco Nación redujo a 800 puntos el scoring requerido para sus créditos hipotecarios, en un intento por ampliar la cantidad de personas que puedan calificar.
Pese a la mejora en las condiciones, especialistas del sector advierten que el problema de fondo no está resuelto. Señalan que la demanda por este tipo de préstamos sigue siendo alta, pero que la oferta continúa limitada por la falta de financiamiento de largo plazo. En ese contexto, consideran que puede haber una reactivación y una mayor estabilidad, aunque no esperan un boom inmediato del crédito hipotecario en el corto plazo.
