El Gobierno avanza con un nuevo plan de desregulación que alcanzaría a varios sectores

El Ejecutivo prepara un proyecto de más de 300 artículos que propone cambios en actividades como el mercado inmobiliario, las farmacias, las librerías, el gas envasado, la producción agropecuaria y la navegación. La iniciativa, elaborada por el área que conduce Federico Sturzenegger, comenzó a circular durante el fin de semana y retoma el enfoque de otras reformas impulsadas por el Gobierno.

Entre los puntos principales, el texto elimina la obligatoriedad de contar con matrícula y título universitario para ejercer como corredor inmobiliario. De aprobarse, podrían desarrollar esa actividad personas humanas o jurídicas que sean mayores de edad y tengan estudios secundarios completos.

En el caso del gas envasado, el Estado dejaría de intervenir en precios, cantidades, márgenes de rentabilidad y condiciones comerciales, y limitaría su función al control de aspectos vinculados con la seguridad técnica.

El proyecto también plantea que los medicamentos de venta libre puedan comercializarse en supermercados, kioscos y otros establecimientos habilitados. Además, las farmacias podrían adoptar cualquier forma jurídica y definir sus horarios sin restricciones específicas.

Otra de las modificaciones previstas es la eliminación del precio uniforme de los libros, una norma que actualmente limita los descuentos para proteger a las librerías más pequeñas. También se propone derogar la obligación de doblar al castellano películas, series y publicidades extranjeras emitidas por televisión.

En materia agropecuaria, la iniciativa busca dejar sin efecto la ley de arrendamientos rurales, por lo que propietarios y productores podrían pactar libremente precios, plazos y condiciones dentro del marco del Código Civil y Comercial. A su vez, se quitaría la exigencia de fabricar en el país determinados productos veterinarios importados después de cuatro años de su autorización.

Por último, el proyecto abriría el transporte marítimo y fluvial interno a embarcaciones con bandera extranjera, con una incorporación progresiva de trabajadores argentinos. También flexibilizaría la contratación laboral a bordo y reconocería legalmente los conocimientos de embarque electrónicos.