Aberrante denuncia en un jardín de La Plata: familias acusan maltratos a niños de 3 años

Madres y padres de la Sala Naranja del Jardín de Infantes N° 905 “Almafuerte”, ubicado en diagonal 73 y 36, recurrieron a la Justicia luego de que varios chicos comenzaran a relatar presuntos episodios de violencia física, verbal y psicológica. La institución abrió una investigación preliminar y la docente señalada no permanecerá en el establecimiento mientras avance el procedimiento.

Familias de niños que concurren a la Sala Naranja del Jardín de Infantes N° 905 “Almafuerte” de La Plata denunciaron una serie de presuntos episodios de maltrato que, según sostienen, habrían ocurrido dentro del establecimiento y tendrían como víctimas a alumnos de apenas 3 años.

El caso llegó a la Justicia después de que madres y padres comenzaran a advertir cambios de comportamiento en sus hijos y, al conversar con ellos, recibieran relatos que encendieron las alarmas.

La Plata Noticias accedió a documentación de la denuncia, actas de una reunión realizada en la institución, conversaciones mantenidas entre las familias y material audiovisual aportado por los padres. Debido a que se trata de niños pequeños, este medio preservará íntegramente sus identidades y evitará publicar imágenes que permitan reconocerlos. También se mantendrá bajo reserva la identidad de la docente denunciada mientras se desarrolla la investigación.

Los relatos que encendieron la alarma

Según surge de la presentación realizada por una de las familias, uno de los primeros indicios fue un marcado cambio en la actitud de su hijo: comenzó a regresar del jardín triste y desganado y, con el transcurso de los días, manifestó que ya no quería asistir.

La familia sostuvo que, después de hablar con el niño en distintas oportunidades, este comenzó a describir situaciones que atribuyó a su docente. Entre ellas mencionó presuntos golpes, empujones y formas bruscas de sujetarlo de los brazos.

En la presentación también se hace referencia al supuesto relato de un cachetazo en el rostro y a un pequeño corte que la familia dijo haber observado en el labio superior del niño. El documento señala además que el chico habría mencionado episodios similares sufridos o presenciados con otros compañeros.

Es importante remarcar que esas situaciones forman parte de los dichos incorporados por las familias a la denuncia y deberán ser corroboradas por la investigación.

Otros padres comenzaron a escuchar relatos similares

La preocupación aumentó cuando las familias comenzaron a comunicarse entre sí y preguntarles individualmente a sus hijos qué ocurría dentro de la sala.

En los intercambios de WhatsApp aportados a este medio aparecen padres que aseguran haber recibido relatos sobre empujones, golpes en brazos, formas bruscas de sentar o sujetar a los chicos y situaciones que les habrían generado temor.

Una de las madres escribió que su hija le había explicado que permanecía quieta para evitar que la docente se enojara y la empujara. Otra familia relató que su hijo le había contado que un compañero había sido sujetado de un brazo para obligarlo a sentarse. En otro mensaje, una madre señaló que su hija decía haber presenciado un golpe contra otro niño.

También aparecen relatos familiares sobre chicos que lloraban al ingresar, manifestaban miedo o evitaban contar inicialmente lo que sucedía.

Las familias sostienen que la coincidencia entre testimonios de distintos niños fue lo que finalmente las llevó a organizarse y reclamar una respuesta institucional.

“Tienen miedo de asistir al jardín”

El conflicto llegó formalmente a las autoridades educativas y quedó registrado en un acta de una reunión mantenida entre familias, responsables de la institución y supervisoras.

Allí quedó asentado el pedido de los padres para que la docente no permaneciera frente a los niños mientras se analizaban las acusaciones. En el documento se señala que las familias manifestaron que sus hijos “tienen miedo de asistir al jardín” y que consideraban necesaria la presencia de la docente en una reunión para obtener explicaciones.

El mismo registro indica que desde el equipo de conducción se había establecido un dispositivo de acompañamiento dentro de la sala y que posteriormente intervinieron autoridades del nivel educativo.

Investigación preliminar y una docente suplente

Uno de los puntos centrales del acta es la respuesta brindada por las supervisoras.

Según quedó escrito en el documento, las autoridades comunicaron a las familias que se iniciaría una investigación preliminar, que se realizarían entrevistas individuales y que durante ese proceso la docente cuestionada no estaría presente en la institución.

También se dejó asentado que los niños quedarían a cargo de una docente suplente designada por acto público y que, como parte de la investigación, serían entrevistados integrantes del personal del jardín.

Este dato representa hasta el momento la principal medida institucional conocida a partir de los cuestionamientos realizados por las familias.

La denuncia llegó a la Justicia

Una de las madres formalizó una presentación judicial en la que describió los presuntos episodios y aportó como prueba documentación y registros vinculados con los relatos recibidos.

En esa presentación también sostuvo que varias familias están dispuestas a declarar sobre lo que sus hijos les contaron, ya sea porque los consideran posibles víctimas o porque habrían presenciado situaciones dentro de la sala. La documentación presentada enumera además material audiovisual como parte de las evidencias aportadas.

La denuncia quedó radicada ante la UFI N° 6 del Departamento Judicial La Plata, que deberá determinar qué ocurrió y si existieron responsabilidades penales.

Las familias también cuestionan cómo reaccionó el jardín

Otro aspecto de la denuncia apunta a la respuesta de las autoridades del establecimiento.

Según sostienen los padres, antes de la reunión general ya habría existido al menos un planteo individual de otra familia que manifestó que su hijo había contado una situación similar. De acuerdo con la presentación, en aquel momento se habría pedido mantener reserva mientras se analizaba lo ocurrido.

Las familias cuestionan por eso cuánto tiempo hacía que las autoridades conocían las primeras advertencias y qué medidas se habían adoptado hasta ese momento.

Sin embargo, el acta institucional también señala que desde el equipo de conducción se había dispuesto acompañamiento dentro de la sala y que la decisión sobre la presencia de la docente no dependía exclusivamente de la dirección del establecimiento.

Audios, más chats y documentación bajo resguardo

La Plata Noticias recibió audios y registros audiovisuales que las familias identifican como relatos de los niños, además de capturas de conversaciones mantenidas entre padres y documentación vinculada con la denuncia.

Por tratarse de menores de edad, el material será difundido únicamente de manera que no permita identificarlos, preservando nombres, imágenes y cualquier otro dato personal.

La investigación deberá ahora establecer si los episodios denunciados ocurrieron, en qué circunstancias y qué responsabilidades podrían corresponder.

Mientras tanto, las familias reclaman que se esclarezca lo sucedido y que se garantice la seguridad y el acompañamiento de todos los chicos que concurren al establecimiento.

La responsabilidad de la docente denunciada no se encuentra determinada y los hechos descriptos forman parte de una investigación en curso.