
Cinco nuevos policías fueron detenidos esta noche como acusados de encubrir el crimen del joven asesinado de un disparo durante una persecución policial en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, informaron fuentes judiciales.
En tanto, las sargentos Cecilia Celeste Carballo, Rocío Micaela González y Débora Giselle Reales; el oficial Lázaro Samuel Ledesma y el teniente primero Lucas Lorenzo Pereyra, fueron liberados ayer por orden del fiscal Carlos Arribas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, ya que no participaron de la maniobra.
Fuentes judiciales informaron a Télam que a esa conclusión se arribó luego de que personal del Comando Patrulla Centro de ese turno identificara a otros cinco policías que sí participaron del operativo, por lo que el fiscal Arribas pidió sus detenciones, que se concretaron esta noche.
Los cinco efectivos, cuyas identidades no fueron proporcionadas, serán indagados mañana por el delito de “encubrimiento agravado”.
De los trece policías detenidos, el sargento Federico Gabriel Schianini se encuentra imputado del delito de “homicidio agravado”.
Mientras que el comisario inspector Albino Martínez, jefe del Comando de Patrullas Centro; los sargentos Brian Sebastián Martínez y Brian Sebastián Buera; y los oficiales Alexander Natanael Suárez y José Daniel Sequeira, fueron indagados como acusados del «encubrimiento agravado».
Se trata del mismo delito por el que fueron indagadas las sargentos Nurie Elizabeth Ottone y Verónica Cristina Fernández.
Todos se negaron a declarar al ser indagados por el fiscal Arribas, informaron fuentes policiales.
Por el caso, la Auditoría General de Asuntos Internos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires dispuso desafectar a todos los efectivos involucrados hasta tanto se aclare su situación con la Justicia.
Los investigadores judiciales creen que, de acuerdo al análisis de al menos una cámara de seguridad particular ubicada en las inmediaciones que captó la secuencia, los policías asesinaron al presunto ladrón y le plantaron un arma de fuego, por lo que la hipótesis es que uno de los uniformados lo mató y otros lo encubrieron.
“El arma era una réplica de plástico que funciona a gas. En apariencia es la de una 9 milímetros o una calibre 11.25”, detalló un pesquisa.
A raíz de ello, se ordenaron las aprehensiones de los policías involucrados, que se llevaron a cabo el viernes pasado, y se los trasladó a la Estación de Policía de La Matanza y a la Comisaría de Villa Luzuriaga; mientras que las mujeres fueron llevadas a la Subcomisaría de 20 de junio.
Todo comenzó en la madrugada del jueves último, cuando efectivos policiales quisieron identificar al ocupante de una camioneta Ford Ecosport de color blanca, patente NVM110, quien al advertir la presencia de los miembros de la fuerza ingresó al barrio Puerta de Hierro y luego fue perdido de vista.
Horas después, alrededor de las 7.30, el rodado fue divisado en la esquina de Guatemala y avenida Crovara, en la localidad de San Justo, por lo que volvieron a intentar identificar a sus ocupantes, quienes emprendieron la huida.
En ese marco, se dispuso un operativo cerrojo y un patrullero del Comando Patrulla Centro, en el cual se desplazaban Schianini y Suárez le cerró el paso ya en el barrio San Alberto de Isidro Casanova, provocando que chocaran de frente contra el móvil.
Según la versión inicial de los efectivos, el joven que manejaba les apuntó con un arma de fuego, por lo que se le impartió la voz de «alto policía» y luego Schianini le efectuó un disparo con su pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros reglamentaria, que impactó en el tórax de la víctima.
Tras constatar el fallecimiento de Acosta, los agentes preservaron la escena y dieron intervención al fiscal Arribas, quien dispuso que las actuaciones del caso fueran realizadas por la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y que se relevaran las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones.
En tanto, en ese momento no adoptó ningún temperamento en cuanto al sargento que mató a Acosta, hasta tanto no pudiera visualizar las imágenes y se llevara a cabo la autopsia al cuerpo de la víctima.
Por otro lado, luego se constató que la numeración del chasis de la camioneta estaba adulterada y que el verdadero dominio del vehículo tenía pedido de secuestro activo por el delito de «robo automotor», con fecha del 21 de octubre último, a requerimiento de la comisaría de La Tablada.
