Condenan a prisión perpetua al joven que arrojó desde un cuarto piso a su pareja

Un joven fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su pareja, una estudiante de veterinaria de 26 años que fue arrojada desde el balcón del departamento del cuarto piso en el que convivían en la capital tucumana, en 2018, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de Facundo Guerrero, quien fue condenado ayer a la máxima por el «homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género», de Ana Ríos.

El tribunal presidido por la jueza Stella Maris Arce, e integrado por Alicia Freidenberg y Patricio Prado, resolvió además que el condenado cumpla prisión preventiva en el penal de Villa Urquiza hasta tanto quede firme la sentencia.

De acuerdo con la acusación, la madrugada del 30 de marzo del 2018, Ríos y Guerrero mantuvieron una fuerte discusión tras la cual el acusado la arrojó por el balcón del departamento situado en el cuarto piso de un edificio ubicado en la calle San Juan al 800.

La joven estuvo internada durante dos días en un hospital y falleció el 1 de abril.

A lo largo del juicio, que comenzó el pasado 1 de agosto y duró diez jornadas, tanto la fiscal Estela Giffoniello y la querella conformada por Juan Mussi, Emilio Guanini y Vanesa Zanacchi, presentaron pruebas claves, entre ellas testimonios y pericias que fueron fundamentales para comprobar la acusación ante el tribunal.

En sus alegatos, la fiscal señaló “en las imágenes tomadas por el policía que ingresó al departamento –ese 30 de marzo– se ven muebles tirados y vidrios rotos, no hay dudas que previo al hecho hubo una pelea fuerte entre el imputado y la víctima”.

Además, un testigo perteneciente al Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) demostró que un audio de WhatsApp enviado por Ana a un muchacho esa misma madrugada “se escuchan el grito de un hombre y un golpe”.

La querella hizo hincapié que en las pruebas periciales “se encontraron mechones de pelos enteros de Ana sobre la cama del departamento”, que le fueron “arrancados por Guerrero como era su costumbre”.

En tanto, testimonios de amigas y familiares de Ríos dieron cuenta de que Guerrero ejercía violencia de género en contra de la joven, en el marco de la relación de pareja que mantenían desde hace siete años.

En 2016, la joven había denunciado al imputado por violencia de género, pero la justicia le pidió que ratificara la denuncia y Ríos no lo hizo, por lo que el acusado fue sobreseído en ese entonces.

Tanto la fiscalía como la querella solicitaron a los jueces prisión perpetua para Guerrero y que se “incorpore perspectiva de género”.

“Si no se incorpora perspectiva de género en los procesos judiciales seguiremos perpetrando la desigualdad”, sostuvo el abogado querellante, Juan Mussi.

Por su parte, Cergio Morfil, defensor del imputado, pidió la absolución al sostener que Ríos se habría tirado sola por el balcón, basado en los testimonios de los amigos de Guerrero respecto a que la joven «era depresiva y cambiaba cuando bebía mucho alcohol”, hipótesis que finalmente fue rechaza ayer por el tribunal que resolvió condenarlo.

Ríos era oriunda de la provincia de Jujuy y se encontraba viviendo en Tucumán con el fin de estudiar la carrera universitaria de veterinaria.

Sus familiares y amigas la consideraron como una “una excelente alumna, era estudiante avanzada, tenía un gran amor y dedicación hacía los animales, era contenedora y amable tanto en la universidad como en con grupo de amigos”.

El pedido de justicia por Ana Ríos fue acompañado por organizaciones y activistas del colectivo feminista de Tucumán.