Miguel San Martín, ingeniero argentino que integró algunas de las misiones más importantes de los últimos 30 años de la agencia espacial de Estados Unidos (NASA), afirmó este viernes en diálogo con Télam que «Argentina tiene todas las condiciones para desarrollar una potente industria espacial».

(Por Julio Mosle)
San Martín, que actualmente es jefe de ingeniería de la sección de Guiado y Control del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, viajó a la Argentina para participar de la conferencia «Migración de Ideas» organizada por la fundación Balseiro y que se realizará este sábado a las 15 en el hotel NH Edelweiss de la ciudad rionegrina de Bariloche, donde compartirá el panel «Ciencia y Tecnología para el Desarrollo», junto al gerente del área espacial de Invap, Gabriel Absi; el fundador de Satellogic, Emiliano Kargieman; y la gerenta de proyectos espaciales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), Josefina Peres.
El ingeniero de 63 años y oriundo de la localidad rionegrina de Villa Regina, sostuvo que «iniciativas como esta de la Fundación Balseiro son extremadamente importantes y saludables para Argentina, y espero que sean apreciadas por las personas que están en posiciones de poder que puedan orientar recursos a estos desarrollos que son tan positivos para el país».
«En este encuentro van a participar personas con reconocidas trayectorias en el campo aeroespacial para promocionar todo lo se viene construyendo y dar el mensaje de que Argentina está lista para desarrollar una potente industria aeroespacial; el potencial existe, el futuro existe, ahora hay que hacerlo real», enfatizó.
En ese sentido apuntó que «muchas veces los ciudadanos no tienen real dimensión de todo el potencial que Argentina tiene para desarrollar en la industria aeroespacial; Argentina ya ha completado numerosas misiones de alto valor científico en el espacio, desarrolló satélites e instrumentos científicos para esos satélites con el mismo nivel de complejidad tecnológica con el que la NASA envía misiones a Marte. Por ejemplo, con la misma tecnología de los satélites Arsat podría poner un satélite en la órbita de Marte si eso fuese un objetivo de su plan espacial».
«Argentina también ha desarrollado experiencias privadas en la industria espacial con mucho éxito; Satellogic es una empresa de prestigio mundial y una clara viabilidad comercial; en un sector que siempre requiere de inversiones de largo plazo la cooperación entre el sector público y privado es muy importante. En Estados Unidos está claro que todavía no hay un negocio para los privados en la exploración de Marte y por eso es un programa que impulsa la NASA; en cambio, varias empresas ya compiten en el mercado de los cohetes», añadió.
El ingeniero reflexionó que «todos los países, incluso a los más ricos, suelen no tener estas inversiones entre las prioritarias, pero invertir en ciencia está comprobado que siempre tiene un rédito en el largo plazo que cubre varias veces la inversión original; en Estados Unidos nosotros siempre alentamos a los ciudadanos a que le escriban a sus representantes para que inviertan en proyectos de ciencia, tecnología y educación; ojalá los argentinos también tengan un interés activo en el desarrollo de estas inversiones».
Miguel San Martín nació el 6 de enero de 1959 en la chacra de su familia en Villa Regina, Río Negro, y creció en Buenos Aires. Después de recibirse en el Colegio Industrial Pío Nono, fue a los Estados Unidos a cursar sus estudios universitarios y a realizar sus sueños de contribuir a la exploración espacial de la NASA.
Se recibió con honores summa cum laude de la Universidad de Syracuse con el título de Ingeniero Electrónico, y del Massachusetts Institute of Technology con un Masters en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica. Luego de su graduación fue contratado por el Jet Propulsion Laboratory, el centro de la NASA que se especializa en la exploración robótica planetaria, donde se desempeña desde hace treinta siete años. Su área de especialización es el Guiado, Navegación, y Control de naves espaciales interplanetarias.
Tempranamente en su carrera participó en la misión Magallanes a Venus y Cassini a Saturno. A continuación, fue nombrado Jefe de Ingeniería del sistema de Guiado, Navegación, y Control de la Misión Pathfinder, que posó sobre la superficie de Marte a Sojourner, el primer vehículo robótico móvil en el planeta rojo.
Luego asumió el mismo cargo en la misión a Marte que resultó con el descenso y posterior desempeño científico de los vehículos robóticos Spirit y Opportunity. Miguel luego se desempeñó como Jefe de Ingeniería del sistema de Guiado, Navegación y Control que controló al vehículo robótico Curiosity durante su descenso exitoso en Marte el 5 de agosto del 2012. Actualmente contribuye en varias misiones del JPL y en el desarrollo de técnicas avanzadas de descenso en cuerpos planetarios. Por sus contribuciones en la exploración espacial Miguel fue nombrado Fellow del Jet Propulsion Laboratory en el año 2013 y miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de los EEUU en el 2019.
En el evento «Migración de ideas», que organiza Fundación Balseiro por primera vez, se hablará no sólo sobre el futuro, sino también del pasado y del presente de la industria espacial. Se podrá seguir vía Internet en vivo en migraciondeideas.org
