La historia del teatro más emblemático de la Provincia de Buenos Aires

TELAM 14112020 El Teatro Argentino ubicado en la ciudad de La Plata, único de producción propia en la provincia y emblema del arte lírico que se incendió en la década del 70 y logró reconstruirse gracias al esfuerzo de trabajadoras y trabajadores. Foto Eva Cabrera MCL

El Teatro Argentino de La Plata es un complejo artístico ubicado en las calles 51, entre 9 y 10, que se destaca en la geografía de la capital bonaerense tanto por su colosal tamaño como por su estructura de hormigón.

La geometría de la planta evoca el plano de la ciudad de La Plata, con diagonales mayores y menores. Pero, ¿cuál fue el origen del emblemático espacio cultural?

El 19 de noviembre de 1882, el Teatro se fundó en La Plata por iniciativa del entonces gobernador, Dardo Rocha, dos años después de que se proclamara a Buenos Aires como capital de la República Argentina.

Al quedarse la provincia sin su cabecera, se optó por crear una nueva ciudad como capital provincial.

El arquitecto Pedro Benoit fue el responsable de la planificación urbana de La Plata y de sus edificios públicos más importantes, sin embargo no se contempló la construcción de un teatro.

A fines del siglo XIX, un grupo de vecinos constituyó la Sociedad Anónima Teatro Argentino y destinó un terreno a la construcción de una sala de espectáculos.

La obra fue encargada al arquitecto italiano Leopoldo Rocchi, quien proyectó un edificio de estilo renacentista.

La construcción del edificio llevó cinco años y, finalmente, en el octavo aniversario de la ciudad, el 19 de noviembre de 1890, el Teatro Argentino levantó por primera vez el telón con «Otello», de Giuseppe Verdi.

Durante los siguientes veinte años, por las tablas del teatro pasaron artistas de renombre de diferentes disciplinas, pero la sociedad administradora del lugar comenzó a tener problemas financieros, lo que derivó en el remate público de la sala en 1910 y una sucesión de juicios por conflictos fiscales.

Esta situación de bancarrota generó que el predio se cerrase hasta 1937, cuando el Estado provincial tomó posesión de los bienes de la sociedad anónima.

A partir de ese momento, el Teatro Argentino se constituyó en una institución cultural de carácter oficial y, tras una profunda refacción, pudo montar sus propios espectáculos, con los talleres necesarios para esas tareas.

En 1938, se creó la orquesta y el coro estable, cuya primera participación fue en la ópera «La Bohème», de Giacomo Puccini, y en 1946, se creó la compañía de Ballet Estable.

El 18 de octubre de 1977, el Teatro Argentino vivió la jornada más dramática de su historia cuando un voraz incendio se desató en el escenario y consumió todo el predio, quedando solo en pie la estructura exterior.

Ante este suceso, las autoridades de la dictadura cívico-militar decidieron demoler el edificio, a pesar de los fuertes reclamos de la sociedad argentina e internacional por su restauración.

Se llamó a un concurso público para la construcción, en el mismo lugar, de un edificio nuevo y moderno de estilo brutalista.

Los trabajos finalizaron en 1984, pero el espacio permaneció paralizado hasta el 12 de octubre de 1999, cuando se inauguró la sala lírica Alberto Ginastera, con la presentación de un ballet.

Unos meses después, el 22 de mayo de 2000, se dio apertura a la Sala Astor Piazzolla, dedicada a las artes de cámara con capacidad para 300 espectadores.

Además, en el primer subsuelo fue habilitada la Sala de Exposiciones Emilio Pettoruti, espacio en el que se realizan grandes muestras dedicadas a las artes plásticas.

El complejo hoy consta de una superficie de 60.000 m² cubiertos polifuncionales, con salas de ensayos y talleres de producción técnica (sastrería, zapatería, ropería, peluquería y maquillaje, escenografía, utilería y construcciones escénicas).