
A pesar de numerosos pedidos de informe del Concejo Deliberante local, y reiterados reclamos de organizaciones proteccionistas, durante años nada se supo de las condiciones de vida de los animales, ni del estado del predio a partir del cierre del zoológico, y tampoco tuvo eco el reclamo de elementos de seguridad y vestimenta adecuada por parte de los trabajadores..
El icónico espacio platense sólo fue noticia por el repetido robo de especímenes ocurrido el año pasado, el ingreso ilegal en 2020 de un joven tiktokero que grabó y subió a las redes el lastimoso estado de especies e instalaciones (lo cual obviamente fue desmentido), o publicaciones en IG que entre otras cuestiones aseguraban que “Los trabajadores del ex zoo de La Plata reclaman continuamente que no se les otorgan alimentos ni medicación para los animales cautivos y que ellos mismos tienen que costearlo con su sueldo”.
No obstante estas publicaciones, que pueden o no ser veraces, cuestión que queda a criterio del lector, no escapaban a la mirada de los visitantes frecuentes del Bosque las malas condiciones del lugar, y la entrada permanente de personas que saltando los alambrados ponían en riesgo tanto su seguridad como la de los animales, así como también de jaurías que atacaban a los animales en cautiverio, todo esto ante la falta de seguridad y mantenimiento adecuados por parte del municipio.
Según trascendió oportunamente el techo de la condolera se desmoronó y los cóndores fueron trasladados a un recinto de muy poca altura, el sistema para calefaccionar los hábitats era totalmente precario por la falta de conexiones de gas natural en algunas partes del predio, y las noticias sobre la liberación de especímenes no fue correcta ya que en la mayoría de los casos no se trataba de animales pertenecientes al zoo sino decomisados por las autoridades de fauna y dejados en depósito.
Hasta aquí la evidente desidia, las irregularidades, las dudas, y la lamentable lentitud de la transformación pero, ya de frente a las próximas elecciones no sorprende que el intendente haya apresurado el trámite y anuncie con bombos y platillos la reapertura del Bioparque, en su afanosa búsqueda de la reelección.
