«La Sirenita»: la vuelta de un clásico animado de Disney con elenco humano

(Por Victoria Ojam) «La Sirenita», anticipada remake en formato «live action» del clásico animado de Disney de 1989 en la que la joven actriz y cantante Halle Bailey adopta el desafío de encarnar a la famosa princesa Ariel, llegará el próximo jueves a las salas para darle una segunda vida a un relato «muy contemporáneo» sobre «no tenerle miedo a quienes no son como uno y a cruzar las fronteras».

«En este mundo cada vez más dividido, eso se convirtió en uno de los motivos para hacer esta re-imaginación, porque sentí que estábamos haciendo una película sobre superar el temor y lidiar con el prejuicio, y fue muy poderoso. Tiene un empuje diferente, es más profunda, más emocional, tiene humor y es divertida, pero hay más ahí», agregó en diálogo con Télam el director de la cinta, Rob Marshall, que 11 años atrás debutaba en la pantalla grande con la ganadora del Oscar «Chicago».

Luego de encargarse de la también premiada «Memorias de una geisha» (2005) y de volver al género musical con «Nine» (2009), Marshall dio su primer paso en la casa del ratón Mickey para la adaptación de Broadway de «En el bosque» (2014) y, más tarde, le llegaría su primer clásico de los estudios con la secuela de la entrañable «Mary Poppins» (2018).

Ahora, el cineasta -también productor y coreógrafo- puso sus herramientas y estilo nuevamente al servicio de Disney para retomar este memorable título de su catálogo de animación, sumándose a la lista de reversiones «live action» (o «acción/imagen real», en español) que ya tradujeron en carne y hueso o mediante el hiperrealismo digital a personajes como la Cenicienta, Aladdín o Mulán, entre más.

Con un balance entre el homenaje visual a la original y la incorporación de algunos retoques en el guion y en su repertorio de canciones, de la mano del reconocido Lin-Manuel Miranda, «La Sirenita» regresa a grandes rasgos con la misma narrativa, en la que Ariel, una de las hijas del rey Tritón (Javier Bardem), rebelde e intrigada por saber qué hay más allá de la vida océanica, pierde su preciada voz en un pacto con la temible bruja Úrsula (Melissa McCarthy) a cambio de obtener un par de piernas para ir a la superficie en busca de su amado Eric (Jonah Hauer-King).

Bailey, quien sufrió bombardeos de mensajes de odio a través de las redes sociales luego de que se anunciara su protagónico por ser afroamericana y no blanca y pelirroja como en la animada, brilla en sus pasajes musicales y se destaca con justicia en la producción, que busca darle mayor contexto y personalidad a su príncipe y al caribeño escenario -tanto bajo el mar como en tierra firme- con casi una hora más de metraje que su antecesora.

«Fue un proyecto de cuatro años y medio para mí, tomó tiempo, incluso una vez que habíamos terminado de filmar la película hubo que traer todo eso a la vida digitalmente. Fue abrumador pero emocionante, y no creo que hubiera podido hacerlo sin haber pasado por todas mis películas anteriores, porque me preparó para un gran desafío», aseguró Marshall de cara al lanzamiento de la cinta.

Tëlam: ¿Cómo es la experiencia de trabajar a partir de un clásico como «La Sirenita»?

Rob Marshall: Es de una gran responsabilidad, porque es una película muy querida. Cuando contaba que estaba trabajando en esto mucha gente me lo hacía saber, porque creció con ella. Así que sentí que tenía que crear una especie de protección, pero al mismo tiempo a sabiendas de que es un género diferente, y realmente quería expandir y explorar más lo que había ahí, con toda la profundidad que se puede sumar a partir de la animada.

T: ¿Cömo fue el proceso de adaptación? ¿Qué aspectos de la historia te interesaban en particular?

RM: En su momento volví al cuento original de Hans Christian Andersen, y eso me ayudó mucho, porque se me presentó una historia muy moderna sobre una joven que se siente desplazada, que no encaja, y que quiere ir a otro mundo en el que la gente es diferente a ella. Para mí fue algo muy contemporáneo, esto de no tenerle miedo a quienes no son como uno, a cruzar las fronteras, a romper las barreras para llegar a ese otro lugar. Temáticamente pienso que es un recordatorio sólido de que todos somos uno, por eso creo que es tan relevante. A mí me resulta muy esperanzador en estos tiempos que nos recuerden eso. En la película animada eso estaba, pero no de la misma manera, eso es lo que podés hacer en «live action», volverlo más realista, darle vida.

T: Y a la cabeza de esa trama está Halle Bailey, la nueva Ariel que va a conocer el público. ¿Cómo se transformó en la elegida?

RM: Ella es increíble, y demandamos muchísimo de este personaje, tiene que poder cantar de una manera brillante, tiene que poder ser fuerte, apasionada y tenaz con lo que quiere, pero al mismo tiempo tener una ingenuidad, algo de otro mundo, una vulnerabilidad, así que es todo el rango. Y ella lo tuvo de inmediato, tengo que decir que cuando audicionó y terminó de cantar «Parte de él», estaba lagrimeando. Estaba conectada profundamente, cerró los ojos, empezó a cantar y no lo pude creer. Puso la vara muy alto, después audicionamos a cientos y cientos de actrices para el papel, de todas las edades y etnias, pero ninguna la superó. Mi objetivo como director en última instancia es no tener que elegir, y eso es lo que pasó, ella hizo suyo el papel y dijo «es mío».

T: ¿Qué puerta abre esta iniciativa de reversionar clásicos de Disney como «La Sirenita»?

RB: Son historias icónicas, hay personas que se criaron con ellas y las adoran, así que es como una hermosa ópera que podés seguir interpretando una y otra vez, haciéndolo de maneras distintas. Cuando llevás algo de la animación al «live action» hay muchos géneros en que podés hacerlo, y re-imaginarlo de formas muy variadas. Creo que es importante retener esos elementos clave de las originales que la gente ama, todo eso está en esta película, y lo emocionante es revivirla de una manera más completa y épica.