El ministro de Economía, Luis Caputo, actualizó su declaración jurada de bienes y generó polémica: en apenas ocho meses de gestión, incrementó su patrimonio cinco veces en pesos y casi lo triplicó en dólares. Además, mantiene el 99% de sus fondos personales en el exterior, lejos de las políticas que él mismo impulsa como funcionario.

Según reveló el periodista Ari Lijalad en El Destape, Caputo declaró más de $11.851 millones en su última presentación ante la Oficina Anticorrupción, lo que equivale a unos 9,1 millones de dólares al valor actual. En diciembre pasado, cuando asumió en el cargo, había informado un patrimonio de $2.307 millones (alrededor de 2,6 millones de dólares).
El incremento más llamativo se da en su participación en Ancora Investments LP, un fondo radicado en el extranjero y vinculado a su antigua consultora Anker Latinoamericana. En apenas meses, pasó de tener $97 millones allí a declarar más de $1.870 millones. En dólares, esto representa un salto de 100.000 a más de 1,4 millones. Sin embargo, no se detalla en qué instrumentos financieros está invertido ese dinero, lo que despierta sospechas en el entorno político.
En paralelo, Caputo informó que sus acciones en Anker —empresa que prometió cerrar al asumir como ministro— pasaron de valer $21 millones a $58 millones. Esta firma tiene como socio a Santiago Bausili, actual presidente del Banco Central.
Otro punto que genera controversia es el lugar donde se encuentra depositado el dinero. En su declaración anterior, Caputo indicaba tener cuentas en la Isla de Man, considerada una guarida fiscal. En la nueva presentación simplemente figura como “depósitos en el exterior”, sin precisar el país.
También llama la atención que en Argentina sólo declara $2,8 millones, una cifra inferior incluso a su sueldo como funcionario. En contraste, mantiene casi $6.000 millones distribuidos en cuentas bancarias fuera del país, lo que representa el 99% de su dinero líquido.
El crecimiento patrimonial de Caputo es significativo si se lo compara con otros integrantes del equipo económico. Por ejemplo, su número dos, José Luis Daza, declaró más de $22.000 millones al ingresar al Gobierno, casi el doble de lo informado por el ministro.
La falta de transparencia en torno al origen y destino de los fondos declarados, sumado al exponencial crecimiento de sus inversiones durante el ejercicio del cargo público, vuelve a colocar a Caputo en el centro de cuestionamientos éticos y políticos. Mientras tanto, desde el Gobierno no hubo hasta el momento explicaciones oficiales al respecto.
