Las cámaras de indumentaria de Argentina, Brasil y México avanzan en un frente común para impulsar una legislación que limite la expansión de plataformas como Shein y Temu, cuyo modelo de ultra fast fashion gana terreno en la región a partir de la desregulación de importaciones.

La iniciativa busca replicar la normativa francesa, que impone mayores controles ambientales, fiscales y comerciales a estas empresas, con el fin de proteger tanto a la industria local como a los consumidores.
Caída en las ventas y pérdida de empleos
De acuerdo con la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) y la fundación ProTejer, la apertura indiscriminada de importaciones impacta con fuerza en el sector textil nacional: en promedio, se pierden 1.500 empleos por mes, y en los últimos dos años ocho de cada diez compañías redujeron sus ventas, con caídas cercanas al 30%.
Riesgos para la salud y el ambiente
El proyecto propone que la ropa importada pase por controles de organismos como la ANMAT, que certifiquen que no contenga químicos tóxicos ni genere contaminación ambiental. En Corea del Sur, por ejemplo, se detectaron prendas de Shein con presencia de cadmio y plomo en niveles hasta 622 veces superiores a los permitidos en ropa infantil.
Los cuestionamientos también apuntan al uso masivo de poliéster derivado del petróleo, que libera microplásticos en cada lavado, y al empleo de tinturas que generan un 20% de la contaminación industrial del agua.
La experiencia francesa y el impacto global
Francia impuso un impuesto ecológico progresivo a la moda ultrarrápida: 5 euros por prenda, que subirá a 10 en 2030, además de la prohibición de publicidad y la obligación de etiquetar el impacto ambiental de cada artículo. También sancionó a Shein con 40 millones de euros por prácticas comerciales engañosas.
En paralelo, el Parlamento Europeo avaló un arancel de 2 euros a las compras en plataformas de bajo costo, mientras que la Comisión Europea acusó a China de inundar los mercados con productos subsidiados.
Condiciones laborales en la mira
El modelo productivo de Shein también enfrenta denuncias por explotación laboral en China. Investigaciones periodísticas revelaron jornadas de hasta 75 horas semanales en fábricas del distrito de Panyu (Guangzhou), con descansos mínimos y sueldos por debajo de un salario digno.
Avance en el Congreso argentino
En Argentina, el proyecto cuenta con el respaldo de dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, Nicolás Massot y Martín Lousteau, y desde la CIAI se muestran optimistas: confían en que en el primer semestre de 2026 podría aprobarse una ley anti Shein, en coordinación con Brasil y México.
“Hoy el fenómeno chino destruye empleo local y ningún país entrega su mercado interno de esta manera”, advirtió el presidente de la CIAI, Claudio Drescher, quien aseguró que la discusión avanza en todos los ámbitos políticos.
