La provincia de Buenos Aires se convirtió este domingo 7 de septiembre en el escenario central de la política argentina. Allí, el gobernador Axel Kicillof arriesga buena parte de su proyección presidencial hacia 2027, mientras que el presidente Javier Milei apuesta a confirmar el respaldo a su gestión y extender su influencia en el principal bastión del kirchnerismo.

Aunque Kicillof no es candidato en esta elección, desplegó una campaña personal y estuvo presente en casi todos los actos y recorridas del oficialismo. En esta contienda, más que la renovación legislativa, se ponen en juego su imagen como dirigente nacional, su liderazgo dentro del peronismo bonaerense y su capacidad como estratega electoral.
Un mal resultado de Fuerza Patria sería leído como una derrota directa del gobernador, que recibiría críticas por la decisión de desdoblar los comicios. Entre las primeras voces en marcar errores se ubican sectores cercanos a Cristina Fernández de Kirchner, quienes ya habían cuestionado la estrategia.
La apuesta de Milei
En paralelo, Javier Milei busca capitalizar la elección como un plebiscito a su modelo económico y político. Con la intención de “darle el último clavo al cajón del kirchnerismo”, el Presidente intenta demostrar fuerza en territorio bonaerense, históricamente gobernado por el peronismo.
Un buen desempeño otorgaría legitimidad a su plan de ajuste y consolidaría su liderazgo en otros distritos. Sin embargo, enfrenta obstáculos: la crisis económica que no logra estabilizarse y las causas de corrupción que golpean a su entorno, en particular la investigación sobre presuntos pedidos de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad que salpica a su hermana, Karina Milei.
El peso del ausentismo y una tercera vía
La participación electoral es otro factor clave. La baja concurrencia en comicios anteriores genera incertidumbre entre los libertarios, ya que un menor caudal de votantes suele favorecer al peronismo, con mayor capacidad de movilización territorial.
En este contexto, surge una tercera opción que intenta romper la polarización: Somos Buenos Aires, un espacio que reúne peronistas disidentes, radicales, socialistas y referentes del GEN y la Coalición Cívica. La apuesta es ofrecer una alternativa moderada en una provincia donde las experiencias de centro, como las de Sergio Massa o Margarita Stolbizer, tuvieron resultados limitados.
El desenlace de la elección bonaerense no solo marcará el rumbo de la Legislatura provincial, sino que también definirá los próximos pasos de dos proyectos nacionales en pugna: la candidatura presidencial de Axel Kicillof y la consolidación del modelo libertario encabezado por Javier Milei.
