Quién es Matías Ozorio, de invertir en la cripto Libra y trabajar en un hospital a mano derecha de Pequeño J

El recorrido de Matías Sebastián Ozorio parece salido de un guion oscuro: de empleado común con proyectos personales, “Estaba muy metido con el tema de las criptomonedas y debía mucha plata. Trabajaba en el Hospital Italiano y ganaba muy bien, pero hizo que lo echaran para poder cobrar una indemnización, pasó al mundo de las criptomonedas, se endeudó hasta límites insostenibles y, según la investigación judicial, terminó vinculado al narcotráfico como socio directo de Pequeño J, acusado del brutal triple crimen de Florencio Varela.


Del trabajo estable al salto a las criptos

Ozorio, de 28 años, supo desempeñarse en distintos empleos formales. Pero detrás de esa rutina comenzó a gestar una jugada riesgosa: planear su propia desvinculación laboral para cobrar la indemnización y volcar ese dinero al mundo de las inversiones digitales.

Fue así como decidió apostar fuerte a la cripto Libra, un esquema que prometía rendimientos extraordinarios y que llegó a ser promocionado en redes sociales por el propio Javier Milei antes de su desembarco en la política nacional y según dicen perdió una fortuna.


El derrumbe financiero

Lejos de multiplicar su capital, la apuesta fue un fracaso. En cuestión de meses perdió gran parte de lo invertido y quedó atrapado en un círculo de deudas. Empezó a pedir préstamos a conocidos, amigos y familiares, hasta acumular una cadena de compromisos que ya no podía sostener.

En paralelo, buscó refugio en academias de trading como Revolution, pero lo único que encontró fueron más promesas incumplidas y el agravamiento de su situación económica.


El vínculo con el narcotráfico

Ese escenario de crisis habría sido la puerta de entrada al narcomenudeo. Las investigaciones sostienen que fue en ese contexto cuando conoció a Pequeño J, con quien habría trabado una relación de confianza que lo terminó colocando como su mano derecha.

Las pruebas lo ubican en la “casa del horror” donde fueron asesinadas Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15). Testigos lo señalan como partícipe en la logística del crimen y los registros telefónicos lo comprometen directamente.


La captura en Perú

Ozorio cayó en Perú casi al mismo tiempo que Pequeño J, ambos perseguidos por la Interpol. Según declaró tras su arresto, llegó al país vecino “engañado” por narcos a los que les debía dinero. Su familia insiste en que se trata de un “perejil” y que no tuvo un rol central en los hechos.

Sin embargo, el fiscal argentino que lleva la causa pedirá su indagatoria por triple homicidio calificado con los agravantes de premeditación, ensañamiento y violencia de género.


Una vida marcada por las deudas y las malas decisiones

El derrotero de Ozorio muestra cómo una combinación de apuestas fallidas, endeudamiento y ambiciones truncas derivaron en un desenlace trágico. Lo que comenzó como un intento de multiplicar ahorros en el mundo cripto terminó con su nombre en la primera plana de la investigación por uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.