
Mientras la inflación muestra una leve desaceleración, los combustibles siguen subiendo y se convierten en uno de los mayores dolores de cabeza para los automovilistas. Desde julio, el precio de las naftas aumentó entre un 13 y un 18%, según las distintas marcas y regiones del país.
En lo que va de octubre, las petroleras aplicaron nuevos ajustes en surtidores.
Combustibles más caros que la inflación
Los incrementos acumulados en los últimos tres meses superan ampliamente la inflación general del período, lo que impacta no solo en el transporte particular, sino también en los costos logísticos y en el valor final de los alimentos.
Los empresarios del sector explican que el atraso en los precios durante el primer semestre se está corrigiendo ahora con subas más fuertes, aunque los usuarios sienten cada vez más el peso del aumento en sus bolsillos.
Qué factores impulsan las subas
Fuentes del mercado atribuyen los nuevos ajustes a la devaluación del peso, al aumento de los impuestos al combustible líquido (ICL) y a la necesidad de acomodar precios a los costos internacionales del crudo.
Sin embargo, el efecto se traslada directamente al consumidor final, que ve cómo llenar el tanque se convierte en un lujo.
El impacto en los hogares En muchos casos, los usuarios reducen viajes o buscan alternativas más económicas para poder afrontar los aumentos constantes.
Aunque el Gobierno insiste en que la inflación está bajo control, el precio de la nafta se convirtió en uno de los indicadores más visibles del malestar económico, afectando el poder de compra de millones de argentinos.
