Pasadas las 21.45 del domingo, Cristina Fernández de Kirchner apareció en el balcón de su residencia en el barrio porteño de Constitución para saludar a los militantes que permanecían en la calle, tras conocerse la derrota de Fuerza Patria en las elecciones legislativas.
La ex presidenta se mostró sonriente, saludó a los presentes con gestos de corazón y hasta se permitió algunos pasos de baile al ritmo de los bombos que todavía sonaban frente a su domicilio.
Mientras tanto, el clima entre los simpatizantes era de descontento. Muchos expresaban su enojo por el resultado de los comicios. Con el correr de los minutos, comenzaron a desarmarse los puestos y carteles instalados en la zona, mientras la multitud se dispersaba lentamente.
Más temprano, los dirigentes Jorge Taiana y Mariano Recalde habían señalado que la líder del espacio se encontraba “de buen ánimo”, pese al revés electoral y a la tensión que se vivía en las calles.
El gesto de Cristina, entre la calma y la provocación simbólica, buscó transmitir fortaleza a su militancia en una noche marcada por la frustración y el cierre de una jornada electoral adversa para su fuerza política.
