El Gobierno nacional volvió a tensar la relación con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). A pocas horas de asumir su banca en el Senado, Patricia Bullrich anunció que impulsará una investigación parlamentaria sobre el funcionamiento de la entidad presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, a quien colocó en el centro de sus críticas.

La futura senadora sostuvo que dentro de la AFA detecta un funcionamiento “opaco” y “anclado en prácticas discrecionales”. En una entrevista radial afirmó que su agenda legislativa tendrá un foco especial en el fútbol argentino y adelantó que quiere revisar cómo se toman las decisiones dentro de la casa madre del deporte más popular del país.
Bullrich cuestionó la estructura interna del organismo, en particular el sistema de votación y la forma en que se eligen las autoridades. Recordó episodios polémicos del pasado, como la fallida elección de 2015 —que terminó con un empate imposible— y remarcó que algunas figuras llevan “décadas” ocupando cargos clave. También apuntó contra los círculos de poder que rodean a Tapia, a quienes acusó de manejar recursos y decisiones sin controles adecuados.
Según la postura del Gobierno, la AFA mantiene un nivel de influencia que condiciona a los clubes, afectando su autonomía administrativa, económica y deportiva. Bullrich consideró que esta concentración de poder genera relaciones de dependencia y un funcionamiento que requiere una revisión profunda.
El conflicto escaló aún más tras las sanciones que el Tribunal de Disciplina aplicó a Estudiantes de La Plata: seis meses para Juan Sebastián Verón y dos fechas para los once futbolistas que realizaron un pasillo de espaldas en Rosario. Para Bullrich, ese castigo es “exagerado” y refleja la falta de criterios claros en la toma de decisiones dentro del organismo.
Aunque evitó hablar directamente de una intervención estatal, la ministra saliente dejó claro que su intención es poner bajo la lupa a la conducción del fútbol argentino y exigir mayores estándares de transparencia.
