
El Gobierno nacional concretó este viernes 9 de enero el pago de vencimientos de deuda por unos 4.300 millones de dólares, correspondientes a bonos Globales y Bonares, en lo que representó el primer compromiso financiero de peso del año.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que la operación se realizó con normalidad y sin tensiones, ya que los fondos necesarios habían sido asegurados previamente. De hecho, el jueves ya se habían transferido los recursos destinados a los bonos Globales, según confirmaron fuentes oficiales.
Para afrontar el pago, el Tesoro utilizó una combinación de depósitos en el Banco Central, ingresos recientes por la venta de las represas del Comahue y un acuerdo financiero tipo Repo con entidades internacionales. Al cierre de los últimos datos, los depósitos del Tesoro en el BCRA rondaban los 1.963 millones de dólares, a lo que se sumaron 700 millones provenientes de la operación energética.
Además, el Banco Central cerró un Repo por 3.000 millones de dólares con seis bancos del exterior, a un plazo de 372 días, lo que permitió completar el esquema de financiamiento. La tasa pactada se ubicó en torno al 7,4% anual, calculada sobre la referencia SOFR más un margen adicional.
Según estimaciones oficiales, del total abonado, 1.522 millones de dólares correspondieron al capital de los Globales y 1.042 millones a intereses, mientras que en el caso de los Bonares se pagaron 1.187 millones de capital y 462 millones en intereses.
Cabe señalar que los bonos Globales se cancelan en el exterior, mientras que la mayor parte de los Bonares está en manos de inversores locales, por lo que esos pagos permanecen dentro del sistema financiero argentino.
Con este desembolso, el Ejecutivo dio cumplimiento a su primer gran vencimiento del año y envió una señal de previsibilidad al mercado, aunque analistas remarcan que se trata de un refuerzo de liquidez y no de un cambio estructural en la balanza de pagos.
