
Tras más de 15 horas de debate, el Senado le dio media sanción a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La iniciativa obtuvo 42 votos a favor y 30 en contra, y ahora será girada a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo cuenta con la primera minoría para intentar convertirla en ley.
El tratamiento incluyó una extensa votación en general y en particular, con 26 títulos que fueron aprobados con distintas mayorías, aunque siempre con ventaja para el bloque libertario y sus aliados. La sesión estuvo marcada por negociaciones de último momento y modificaciones incorporadas en las horas previas.
Entre los cambios introducidos se destacan la eliminación del artículo que proponía un alivio en el Impuesto a las Ganancias para grandes empresas, la continuidad por dos años del aporte solidario a los sindicatos —con tope del 2%—, el mantenimiento del 6% destinado a obras sociales y la fijación de un límite del 0,5% para los aportes obligatorios a cámaras empresariales. También se mantuvo el rol exclusivo de los bancos para el pago de salarios, descartando la habilitación de billeteras virtuales.
Durante el cierre del debate, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, defendió el proyecto y sostuvo que busca “simplificar” el régimen laboral y generar condiciones para fomentar el empleo privado. Desde la oposición, en cambio, cuestionaron que la norma no creará puestos de trabajo y advirtieron sobre posibles conflictos judiciales.
Otro punto que generó controversia fue la incorporación, como anexo, del traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires.
Con la aprobación en el Senado, la reforma laboral quedó a un paso de convertirse en ley. El oficialismo apuesta ahora a que Diputados confirme el texto sin modificaciones para evitar que el proyecto regrese a la Cámara alta.
