El presidente Javier Milei dejó inaugurado este sábado el período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso de casi dos horas, en el que combinó un balance de gestión con duras críticas al kirchnerismo y a sectores de la oposición. En ese marco, anticipó que el Gobierno enviará al Parlamento un paquete de 90 reformas estructurales a lo largo del año.

Desde el recinto de la Cámara de Diputados y ante la Asamblea Legislativa, el mandatario defendió el rumbo económico de su administración y sostuvo que el país “está saliendo del pozo”. Aseguró que los avances alcanzados se lograron “sin expropiaciones, sin default y sin hiperinflación”, y remarcó que el eje de su gestión fue el orden fiscal y el respeto a la propiedad privada.
Durante su exposición, Milei cuestionó con dureza al kirchnerismo y recordó el rechazo al ALCA en 2005, al que definió como un “autosabotaje” que, según planteó, perjudicó las oportunidades comerciales de la Argentina. En esa línea, destacó que su Gobierno alcanzó un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de más de dos décadas sin avances en ese sentido.
El Presidente también denunció lo que describió como un intento de desestabilización durante el último año, al que vinculó con la sanción de “leyes irresponsables”, operaciones mediáticas y especulaciones económicas que, según afirmó, generaron incertidumbre en la sociedad. Comparó ese escenario con momentos de crisis como 2001 y el período posterior a las elecciones primarias de 2019.
En el plano económico, ratificó que el objetivo central seguirá siendo sostener el equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva para consolidar la baja de la inflación y reducir el riesgo país. Aseguró que la reducción del gasto permitió aliviar la carga impositiva y sentar las bases para un crecimiento sostenido.
Hacia el tramo final de su discurso, Milei adelantó que cada ministerio elaboró diez paquetes de reformas estructurales, que serán enviados progresivamente al Congreso. Según explicó, el Ejecutivo remitirá iniciativas todos los meses vinculadas a distintas áreas del Estado, en lo que definió como “el año de las reformas”.
“Serán nueve meses que van a rediseñar la arquitectura institucional de la nueva Argentina”, sostuvo el mandatario, al tiempo que pidió respaldo legislativo para avanzar con los cambios propuestos.
El inicio del período ordinario se desarrolló en un clima de tensión política, con cruces entre oficialismo y oposición dentro del recinto, en una jornada que marcó el comienzo de un año legislativo que promete debates intensos.
