Desde 2023 hasta ahora, las tarifas subieron un 605% y quedaron muy por encima de los salarios

Un relevamiento del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de ATE bonaerense encendió una nueva señal de alerta sobre el bolsillo de los trabajadores. El informe sostiene que, desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2026, los aumentos en tarifas, alquileres y transporte crecieron a un ritmo muy superior al de los salarios, profundizando la pérdida de poder adquisitivo.

El análisis se concentró en el impacto de los gastos esenciales sobre una familia tipo del Gran Buenos Aires y remarcó que la actualización de tarifas impulsada en este período generó subas muy por encima de la inflación general. De acuerdo con el estudio, los incrementos en electricidad, gas y otros combustibles llegaron al 605%, mientras que los alquileres subieron 536% y el transporte público 441%.

Frente a esa evolución, los ingresos quedaron muy rezagados. El trabajo señala que los salarios de estatales bonaerenses se incrementaron entre 170% y 191%, porcentajes que no lograron acompañar la velocidad con la que crecieron los costos básicos de vida. Incluso el índice general de precios, que acumuló una suba del 201%, quedó por debajo de varios de esos rubros.

El documento incluyó además una radiografía puntual sobre La Plata. Allí, una familia tipo habría afrontado aumentos de 651% en la boleta de luz, 598% en el agua y 261% en el gas. En paralelo, el alquiler de una vivienda de 55 metros cuadrados pasó de 180 mil a 610 mil pesos, lo que elevó de manera marcada la porción del sueldo destinada solo a sostener la vivienda.

Según el relevamiento, el peso de los servicios públicos dentro del salario también se amplió en distintos sectores estatales. En algunos casos, la suma de luz, gas y agua pasó de representar menos del 10% del ingreso a acercarse o incluso superar ampliamente ese nivel, mientras que al sumar alquiler y transporte el cuadro se volvió todavía más asfixiante.

El informe advierte que en ciertos hogares con un único ingreso estatal ya casi no queda margen luego de cubrir gastos indispensables. En algunos casos, incluso, el salario directamente no alcanzaría para cubrir el conjunto de consumos básicos, obligando a recurrir a otras fuentes de ingreso o al endeudamiento.

Como conclusión, el trabajo plantea que el deterioro del ingreso real no responde solamente a la evolución salarial, sino también a un contexto económico en el que los costos de vida crecieron con mucha más fuerza que los sueldos, afectando de lleno a los trabajadores bonaerenses.