El Gobierno debe pagar 2,5 billones a las universidades

El Gobierno nacional enfrenta una jornada decisiva en medio del conflicto por el financiamiento universitario, ya que hoy vence el plazo judicial para avanzar con la transferencia de fondos destinada a las universidades nacionales. La suma en discusión asciende a 2,5 billones de pesos, en un escenario de máxima tensión entre la Casa Rosada y el sistema universitario.

La fecha límite fue fijada para esta mañana, luego de que la Justicia ratificara la cautelar vinculada a la Ley de Financiamiento Universitario. De esta manera, el Ejecutivo quedó obligado a cumplir con la actualización de partidas mientras, en paralelo, intenta sostener una última estrategia judicial ante la Corte Suprema. En el oficialismo reconocen que el margen es cada vez más estrecho y que una resolución favorable aparece como un escenario poco probable.

Dentro del Gobierno, una de las principales preocupaciones pasa por el impacto fiscal que tendría un desembolso de esta magnitud. Según trascendió, en la Casa Rosada analizan alternativas para afrontar la exigencia judicial sin afectar por completo el esquema de superávit que la administración de Javier Milei convirtió en una de sus banderas. Entre las opciones evaluadas aparece la posibilidad de instrumentar pagos escalonados para evitar una transferencia total de una sola vez.

El trasfondo del conflicto no es solo presupuestario. Desde el ámbito universitario vienen advirtiendo que la situación salarial se volvió crítica. De acuerdo con los datos expuestos en el reclamo, docentes y no docentes acumulan una fuerte pérdida frente a la inflación, con una caída del poder adquisitivo del 32%, mientras que los incrementos salariales quedaron muy por debajo del avance general de precios desde el inicio de la actual gestión.

A esto se suma la caída real de las transferencias a las universidades, que según los sectores que impulsan la demanda impacta de lleno en el funcionamiento cotidiano de las casas de estudio. Rectores, gremios y trabajadores sostienen que el deterioro ya compromete el desarrollo normal de las actividades académicas y administrativas, y alertan sobre las consecuencias que podría tener una profundización del ajuste.

La discusión también quedó atravesada por una fuerte disputa jurídica. Mientras el Ejecutivo buscó que la apelación frenara la obligación de pagar de inmediato, desde el Consejo Interuniversitario Nacional remarcaron que, sin una orden expresa que suspenda los efectos del fallo, el Estado debe cumplir con la cautelar en el plazo fijado. Ese punto se transformó en el centro de la pulseada entre el Gobierno y las universidades.

En paralelo, dentro del propio oficialismo comenzaron a multiplicarse las críticas por la manera en que se manejó el conflicto. El foco estuvo puesto en el área de Políticas Universitarias, en medio de cuestionamientos por no haber logrado contener una disputa que avanzó por la vía legislativa y luego se consolidó en los tribunales.

Así, la jornada de hoy aparece como un punto clave. Si el Gobierno no logra encauzar una salida judicial o administrativa de último momento, deberá resolver cómo afrontar una obligación millonaria en medio de su programa de ajuste. Del otro lado, las universidades insisten en que el financiamiento ya no admite más postergaciones y que el deterioro salarial y presupuestario llegó a un límite.