La jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, volvió a referirse a la muerte del fiscal Alberto Nisman y dejó fuertes definiciones al plantear una hipótesis que vincula a posibles partícipes del caso con sectores de inteligencia, empresas relacionadas con Río Turbio y funcionarios del actual Gobierno.

Las declaraciones fueron realizadas durante el almuerzo semanal del Rotary Club de Buenos Aires, que se llevó a cabo en el Hotel Libertador. Allí, la magistrada también expuso una mirada muy crítica sobre el funcionamiento institucional argentino y sostuvo que la corrupción atraviesa de manera estructural a los tres poderes del Estado.
En ese contexto, Arroyo Salgado cuestionó el rol del Consejo de la Magistratura, al que describió como un organismo burocrático, y consideró que debería haber más jueces y fiscales sometidos a procesos de remoción cuando correspondiera.
El tramo más fuerte de su exposición llegó durante la ronda de preguntas, cuando fue consultada por sus expectativas sobre el avance de la investigación por la muerte de Nisman.
La jueza se mostró escéptica respecto de la posibilidad de llegar a identificar a los autores intelectuales del hecho. “Difícilmente se llegue a determinar quiénes son los responsables detrás de este magnicidio”, afirmó.
Sin embargo, luego agregó una definición que generó impacto entre los presentes. Según señaló, podrían conocerse partícipes vinculados a servicios de inteligencia que actualmente operarían en empresas relacionadas con el desarrollo de Río Turbio y con contactos dentro del Gobierno nacional.
Las palabras de Arroyo Salgado provocaron sorpresa en el auditorio y fueron acompañadas por aplausos, aunque la magistrada no profundizó con mayores precisiones sobre los nombres o detalles de esa hipótesis.
De esta manera, la jueza volvió a instalar el caso Nisman en el centro de la escena pública, en medio de un expediente que continúa generando interrogantes a más de una década de la muerte del fiscal.
