La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a cuestionar al Gobierno nacional luego de que trascendieran presuntas irregularidades en una licitación destinada a la compra de un avión para la Fuerza Aérea Argentina. La operación, valuada en US$4.085.000, quedó bajo sospecha por supuestos sobreprecios y por el estado de la aeronave adquirida.

A través de sus redes sociales, Villarruel calificó el caso como “gravísimo” y reclamó responsabilidades dentro del área de Defensa. “Varios años atrás, por mucho menos, renunciaban todos los implicados”, expresó la vicepresidenta, al cuestionar el manejo de la compra.
La polémica se originó a partir de una publicación periodística que señaló posibles irregularidades en la licitación pública internacional 40/03-002-LPU25, realizada el 6 de mayo de 2025, para incorporar una aeronave de transporte mediano.
Según la información difundida, el Estado argentino habría pagado US$1.785.000 más que el valor por el cual un avión de características similares había sido ofrecido previamente por la misma empresa a otro proveedor internacional. Mientras la operación oficial se cerró en US$4.085.000, el valor señalado en ese presupuesto era de US$2.300.000.
Villarruel también vinculó el caso con la situación del personal militar y apuntó contra las autoridades del sector. “Mientras los sueldos del personal militar están en el subsuelo y su obra social totalmente quebrada. ¿A quién responden estos uniformados?”, cuestionó.
Entre los puntos observados en la licitación, se mencionó que las empresas interesadas habrían contado con apenas dos semanas para presentar sus ofertas, un plazo considerado insuficiente para una operación de esta magnitud. Además, una circular de la Fuerza Aérea habría restringido los modelos de aeronaves habilitados para participar, lo que terminó dejando fuera de competencia a otros oferentes.
La firma Regional One Inc. fue finalmente la adjudicataria de la compra. Sin embargo, el caso generó aún más dudas luego de que una inspección técnica realizada en Estados Unidos detectara corrosión, pérdidas de aceite, desgaste excesivo y faltantes de equipamiento en el avión adquirido.
Otro dato que llamó la atención fue que la aeronave ya habría estado pintada con los colores de la Fuerza Aérea Argentina desde 2023, restando únicamente la colocación de la matrícula correspondiente.
La vicepresidenta, que en distintas oportunidades se mostró especialmente activa en temas vinculados a las Fuerzas Armadas, ya había mantenido fuertes cruces con el Ministerio de Defensa y con la gestión del exministro Luis Petri, a quien días atrás acusó de haber tenido un paso “fraudulento” por la cartera.
