El Gobierno nacional avanza en una negociación con bancos internacionales para conseguir un préstamo por US$4000 millones, con el objetivo de reforzar su estrategia financiera frente a los importantes vencimientos de deuda en dólares previstos para 2027.

La operación fue mencionada por el Fondo Monetario Internacional en el informe técnico publicado luego de la aprobación de la segunda revisión del programa con la Argentina, que permitió liberar un nuevo desembolso por US$1000 millones.
De acuerdo con el documento, el financiamiento que gestiona el Ministerio de Economía tendría un plazo de seis años, con tres años de gracia para el pago de capital e intereses. Además, estaría respaldado por garantías de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF.
La intención oficial es bajar el costo del financiamiento y preparar el terreno para una vuelta más ordenada al mercado internacional de deuda, en medio de un calendario de pagos exigente para los próximos años.
El FMI señaló que la estrategia del equipo económico, encabezado por Luis Caputo, apunta a lograr un acceso más estable a los mercados y refinanciar compromisos que se concentran principalmente entre 2026 y 2027.
El plan financiero también incluye otras alternativas, como la emisión de bonos en dólares bajo legislación local por US$5000 millones, operaciones Repo del Banco Central con bancos internacionales por US$3000 millones y privatizaciones de empresas públicas por otros US$2000 millones.
Para el organismo, este esquema funcionaría como una herramienta de transición hasta que la Argentina logre recuperar con mayor firmeza el acceso voluntario al crédito. Según el informe, el país deberá afrontar pagos en moneda extranjera cercanos a los US$20.000 millones durante 2027.
El Fondo también indicó que las conversaciones con el Banco Mundial, el BID y la CAF se encuentran avanzadas, y remarcó que las garantías multilaterales permitirían reducir de manera considerable los costos del préstamo.
En paralelo, el Gobierno mantiene como objetivo disminuir las vulnerabilidades de la deuda pública y atraer parte de los dólares que los argentinos conservan fuera del sistema financiero, estimados en más de US$200.000 millones.
