Hallaron muerta y descuartizada a Ana Lía Corte, la mujer buscada desde hacía casi tres semanas en Bariloche

La búsqueda de Ana Lía Corte, la mujer de 52 años que permanecía desaparecida en San Carlos de Bariloche, tuvo el peor final. Sus restos fueron encontrados este martes por la tarde en un barranco de la zona de La Barda, en el sur de la ciudad rionegrina.

La mujer había sido vista por última vez el pasado 8 de mayo en el barrio Melipal y, desde entonces, era intensamente buscada por familiares, allegados, la Policía de Río Negro y el Ministerio Público Fiscal.

El hallazgo se produjo luego de que vecinos de la zona alertaran a las autoridades sobre la presencia de restos humanos. A partir de ese llamado, se desplegó un amplio operativo policial y judicial que se extendió hasta la noche.

Familiares y amigos de la víctima fueron convocados al lugar por la fiscal del caso, Betiana Cendón, y confirmaron que se trataba de Ana Lía Corte.

Tras el procedimiento, el Ministerio Público Fiscal ordenó el traslado de los restos a la morgue del hospital zonal, donde el Cuerpo Médico Forense realizará la autopsia para establecer la causa y la data de muerte.

En la zona trabajaron efectivos de la Comisaría 28, Policía Científica, Criminalística, la Brigada de Investigaciones y el Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate. Debido a la oscuridad y a las dificultades del terreno, Bomberos colaboró con iluminación para continuar con los rastrillajes y la recolección de pruebas.

Durante las casi tres semanas de búsqueda, los investigadores habían realizado operativos en sectores boscosos del Cerro Otto, estructuras abandonadas y zonas cercanas a los lagos Nahuel Huapi y Moreno, aunque sin resultados positivos.

Una de las pistas más importantes surgió de cámaras de seguridad del transporte público. Según esos registros, Ana Lía había tomado un colectivo de la línea 51 y descendido en la intersección de Tiscornia y Onelli, en el centro de Bariloche.

En esa última filmación se la veía con un gorro de lana, campera, pantalón ancho y una mochila. A partir de ese dato, los rastrillajes se habían concentrado en la zona de la barda del Ñireco y áreas cercanas al arroyo, a pocas cuadras del lugar donde finalmente se produjo el hallazgo.