Preocupación en los colegios de la UNLP: entre paros y feriados, los alumnos casi no tuvieron clases

El arranque del ciclo lectivo en los colegios y facultades de la Universidad Nacional de La Plata está dejando cada vez más inquietud entre las familias. A pocas semanas del inicio de las clases, el calendario ya aparece atravesado por paros, feriados y jornadas sin actividad que reducen de manera drástica la presencialidad y alimentan una sensación de hartazgo entre padres y madres que ven cómo sus hijos casi no logran tener continuidad en las aulas.

La situación genera enojo porque, desde que comenzaron las clases, los estudiantes apenas pudieron sostener un ritmo regular. Primero hubo una semana corta, después llegó una semana completa afectada por medidas de fuerza, luego se sumaron los días sin actividad por el 23 y el 24 de marzo, y ahora, tras apenas tres jornadas de clases, ya asoma un nuevo paro de una semana. Para muchas familias, el primer tramo del año ya quedó marcado por la interrupción permanente.

El escenario no mejora de cara a los próximos días. La semana próxima volverá a estar condicionada por un paro docente, al que se suman el feriado del 2 de abril y el viernes santo del 3. Además, los trabajadores nodocentes también tienen previstas nuevas medidas de fuerza en distintas fechas de abril, una situación que complica todavía más el normal funcionamiento de colegios y facultades, ya que su tarea resulta clave para abrir establecimientos, sostener la limpieza y garantizar la actividad administrativa.

En ese contexto, en los colegios preuniversitarios crece la tensión. Familias de alumnos de la Escuela Anexa, el Nacional, el Liceo, Bellas Artes y el jardín expresaron en las últimas horas su malestar por el impacto que esta seguidilla de suspensiones tiene sobre la trayectoria escolar de chicos y chicas. La principal preocupación pasa por la pérdida de contenidos, la falta de rutina y la sensación de que el derecho a la educación queda otra vez relegado en medio de un conflicto que no encuentra salida.

Del lado gremial, los reclamos apuntan al deterioro salarial, la falta de financiamiento y la necesidad de reforzar el presupuesto universitario. Sin embargo, dentro de la propia UNLP también empiezan a escucharse voces que advierten sobre el costo que tiene profundizar protestas que terminan vaciando las aulas. Mientras tanto, entre los padres crece la misma pregunta: cómo recuperar un inicio de clases que, por ahora, parece avanzar a los tumbos.