Proponen un santuario para carpinchos, un idea por demás cuestionable, que tras la exitosa y mediática gestión del traslado de la elefanta Kenya al Santuario Global de Elefantes en Brasil.

El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, ha puesto en el centro de la escena una nueva y ambiciosa propuesta: abordar la creciente superpoblación de carpinchos en la zona norte del Gran Buenos Aires.
El plan, impulsado por Scioli junto al subsecretario de Ambiente, Fernando Brom, busca la reubicación masiva de estos roedores en un hábitat más adecuado dentro del Delta, generando expectativas y, a la vez, una renovada discusión sobre la convivencia entre fauna silvestre y urbanización.
Desde hace años, la relación entre los carpinchos y los propietarios de viviendas en los exclusivos barrios cerrados de la región ha sido, por lo general, tensa y compleja.
El escenario actual se presenta notablemente dividido: por un lado, se encuentran aquellos residentes que sienten una profunda simpatía por estos singulares roedores y disfrutan de su presencia, apostando por una convivencia armónica.
Por otro, emerge un grupo considerable de vecinos que los rechaza abiertamente. Este contexto de discusión está teñido por quejas recurrentes, donde los propietarios señalan que los carpinchos lastiman a sus mascotas, destruyen sus jardines y plantas, e incluso se han reportado denuncias de accidentes de tránsito en las calles internas de los complejos urbanísticos.
Un “Programa de Traslocación”
En una reciente declaración, Daniel Scioli delineó los pilares de la propuesta gubernamental: “Nuestra idea es poner en marcha un programa de traslocación.
Queremos llevar a los carpinchos a un lugar donde puedan alimentarse abundantemente con pasto, relocalizarlos en una isla, que idealmente puede ser en San Fernando o en Tigre, y que funcione como una especie de santuario”.
La elección de estas zonas en el Delta busca aprovechar la geografía natural y proveer un espacio que simule un hábitat propicio para el desarrollo de estos animales.
“Entendemos que la medida no responde a una situación de conservación de la especie, dado que los carpinchos no se encuentran en estado crítico de conservación, y poseen una amplia distribución en el territorio”, declaró Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre, para Noticias Ambientales.
La problemática de la presencia de carpinchos no se limita únicamente a Nordelta, sino que se ha extendido y se ha vuelto cada vez más palpable en otras zonas del norte del Gran Buenos Aires.
Ejemplos de esto son la costa del Río de la Plata, las orillas del Río Luján, y los clubes náuticos de San Isidro, San Fernando y Olivos.
Según datos no oficiales manejados por las autoridades, se estima que más de 3000 carpinchos habitan actualmente estas áreas, y lo que es más preocupante, se reproducen a un ritmo alarmante, lo que exacerba el conflicto.
En el epicentro de la controversia, Nordelta, el veterinario Adrián Petta ha documentado y atendido numerosos casos directamente relacionados con la convivencia con estos animales.
Sus registros abarcan desde accidentes de tránsito protagonizados por carpinchos en las calles internas, hasta episodios de mordeduras graves y ataques a mascotas, datos que fueron corroborados y mencionados por la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes.
La “irrupción” masiva de los carpinchos en la agenda mediática nacional se produjo en plena pandemia, un período en el que, debido a la menor actividad humana, estos animales comenzaron a expandir su presencia y a hacerse notar con mayor frecuencia en las inmediaciones de las casas ubicadas en los barrios privados de la localidad.
Esta situación llevó a Marcelo Canton, de la Asociación Vecinal de Nordelta (AVN), a detallar tiempo atrás la magnitud del problema: “Se duplicó la población en los últimos 12 meses y se espera que vuelva a duplicarse para el año próximo”, lo que da cuenta de la explosión demográfica de la especie en el área.
Involucrar a la comunidad
Uno de los aspectos más llamativos de la propuesta de Scioli es la intención de involucrar activamente a la comunidad en este proceso de reubicación.
“Estamos pensando en que las personas familiarizadas con esta especie puedan hacerle un seguimiento, vean que se los va a trasladar a un lugar mejor, y que puedan visitarlos.
Este procedimiento se hará en acuerdo con las familias”, agregó Scioli, sugiriendo una suerte de “turismo” en el futuro santuario de carpinchos.
Esta iniciativa busca calmar las ansiedades de quienes se oponen a medidas drásticas contra los animales y asegurar la transparencia del proceso.
¿Se puede comparar el traslado de un elefante a un santuario de carpinchos con más de 3000 ejemplares?
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes citó el exitoso traslado de la elefanta Kenya, un operativo complejo que la llevó a recorrer 3.600 kilómetros desde el Ecoparque de Mendoza hasta Brasil, como un precedente replicable.
Scioli espera emular ese éxito en el caso de los carpinchos, estableciendo un modelo de gestión de fauna en zonas urbanizadas.
“Sus dinámicas poblacionales, generan un movimiento permanente, tanto en el agua como en tierra. Desde la Fundación recomendamos consolidar estrategias de co existencia con la especie, procurando fortalecer un ordenamiento ambiental del territorio para evitar similares situaciones en un futuro, Agrego Sebastián Fermani para Noticias Ambientales.
La iniciativa, según mencionó el organismo dependiente de la Vicejefatura del Interior, persigue un doble objetivo: no solo preservar la fauna local y garantizar su bienestar, sino también reducir los conflictos latentes entre humanos y animales en áreas que, paradójicamente, fueron construidas sobre antiguos humedales, hábitat natural de los carpinchos.
La propuesta abre un nuevo capítulo en el desafío de encontrar un equilibrio sostenible en el crecimiento urbano.
Por: Noticias Ambientas
