
Argentina y Estados Unidos avanzan en la organización de un ejercicio militar combinado de gran escala, considerado por fuentes oficiales como el más relevante de los últimos 25 años en términos políticos y operativos. El despliegue, denominado “Daga Atlántica / Atlantic Dagger”, está previsto para el 6 de abril, aunque las ubicaciones donde se desarrollará continúan bajo reserva.
La iniciativa es impulsada por el Gobierno de Javier Milei y reunirá a fuerzas de operaciones especiales de ambos países, con entrenamientos orientados a misiones de alto riesgo como contraterrorismo, rescate de rehenes y operaciones no convencionales.
Por el lado estadounidense, está confirmada la participación de los Boinas Verdes del Ejército, el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea y unidades del Comando de Operaciones Especiales del Cuerpo de Marines (MARSOC), todas con experiencia real en escenarios de combate. Desde el ámbito castrense destacaron que el volumen de personal, equipamiento y aeronaves que aportará Estados Unidos no tiene antecedentes recientes.
En cuanto a la participación argentina, se evalúa la intervención de compañías de comandos del Ejército, fuerzas especiales de la Fuerza Aérea y unidades de elite de la Armada, como Buzos Tácticos y Comandos Anfibios, aunque los detalles finales se mantienen en reserva por razones estratégicas.
El ejercicio se enmarca en un Memorando de Entendimiento firmado entre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales argentino y el Comando Sur de Operaciones Especiales de Estados Unidos, que prevé entrenamientos conjuntos, intercambio de expertos y estandarización de tácticas, comunicaciones y procedimientos.
Desde el Ministerio de Defensa y la Casa Rosada remarcan que este tipo de coordinaciones, habituales en los años noventa, habían perdido intensidad en las últimas décadas. En ese contexto, aseguran que Atlantic Dagger marca un punto de inflexión en la cooperación militar bilateral y en la proyección estratégica de la defensa regional.
Además, no se descarta la presencia de observadores internacionales, con España como principal candidato, y ya se anticipa que en los próximos años podrían realizarse ejercicios conjuntos entre fuerzas convencionales de ambos países.
