Desbarataron a una banda acusada de cometer entraderas y secuestraron armas, vehículos y bienes millonarios

Una organización delictiva señalada por cometer robos bajo la modalidad de entradera en distintos puntos del Conurbano fue desarticulada tras una investigación que derivó en múltiples allanamientos, detenciones y el secuestro de un importante arsenal, dinero y bienes de alto valor.

La pesquisa se puso en marcha luego de un asalto cometido el 18 de febrero en Bernal, cuando al menos siete hombres armados irrumpieron en una planta industrial, redujeron a los trabajadores y escaparon con efectivo y objetos de valor. A partir de ese hecho, los investigadores comenzaron a reconstruir los movimientos de la banda mediante cámaras de seguridad, rastreo de comunicaciones, seguimientos y otras tareas de inteligencia.

Con el avance de las medidas, los sospechosos fueron vinculados a una estructura criminal de mayor alcance. El operativo se concretó en dos fases: la primera se realizó el 16 de marzo con procedimientos en Lanús, Wilde, Sarandí y Gerli, donde fue capturado quien sería el cabecilla del grupo. La segunda etapa tuvo lugar el 26 de marzo en Hudson, Gutiérrez, Bernal y Wilde, y permitió arrestar al resto de los acusados.

Entre los detenidos figuran Matías Caamaño, de 24 años; Emiliano Caamaño, de 28; y Nelson Acosta, de 55, todos apuntados como integrantes centrales de la organización.

Durante los allanamientos, los investigadores incautaron siete armas de fuego, más de 90 municiones, seis vehículos —algunos robados o con papeles adulterados—, motos de agua, 21 celulares y numerosos elementos presuntamente utilizados en los golpes, como pasamontañas, pelucas, guantes, herramientas y equipos tecnológicos.

Además, se secuestraron importantes sumas de dinero en distintas divisas. De acuerdo con las estimaciones de la investigación, los bienes vinculados a la banda superarían los 140 millones de pesos, a lo que se sumarían inmuebles valuados en más de 1,8 millones de dólares. También se determinó que algunos de los implicados se refugiaban en barrios cerrados para dificultar su localización.