En medio de la fuerte suba internacional del petróleo, el Gobierno nacional resolvió demorar otra vez la actualización de los impuestos que impactan sobre las naftas y el gasoil, con la intención de evitar una nueva presión sobre los precios en los surtidores durante abril.

La medida fue oficializada a través del decreto 217 publicado en el Boletín Oficial y alcanza al Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Impuesto al Dióxido de Carbono, cuya actualización estaba prevista para este miércoles 1° de abril. Con esta decisión, el ajuste quedó aplazado por 30 días y, en principio, recién se aplicaría a comienzos de mayo.
De esta manera, durante abril no habrá una suba vinculada a la carga impositiva sobre los combustibles, que habitualmente se traslada de forma directa al precio final que pagan los consumidores. La decisión oficial se da en un contexto marcado por el encarecimiento del crudo, que en las últimas semanas superó los 100 dólares por barril en medio de la tensión bélica en Medio Oriente.
Desde el área energética señalaron que el objetivo es sostener un esquema que permita acompañar la actividad económica sin alterar el sendero fiscal. En paralelo, el Ejecutivo también habilitó a las petroleras a incrementar de manera voluntaria el porcentaje de biocombustibles en las mezclas de nafta y gasoil, una alternativa con la que busca morigerar los costos de producción y reducir el impacto sobre el bolsillo.
De no mediar una nueva postergación, desde el 1° de mayo se aplicaría el remanente pendiente de actualización correspondiente a 2024 y a parte de 2025, una carga que el Gobierno viene demorando desde hace meses para amortiguar su efecto en la inflación.
